Anito: Hola Sócrates, veo que caminas muy presuntuoso en plan de mostrarles el pipi a los muchachitos que revolotean frente al gimnasio.
Sócrates: Me conoces bien Anito, siempre procuro hacer lo mejor para la juventud de la orgullosa Atenas.
Anito: Tu lo dices, Sócrates, y yo no lo pongo en duda. Tu fealdad y tu interés por el bienestar ajeno son tan conocidos como desproporcionados. Vengo de todas formas a buscarte, me dirigía a una fiesta y de seguro te invito si puedes contestarme una pregunta.
Sócrates: Pues sabes, ciudadano, que no contesto pregunta alguna. Procuro sólo encargarme de volver mierda a aquellos que las hacen, o a que se atreve a contestarlas en mi presencia. Pero muy a gusto contestaré a la tuya, si pme garantizas que en la fiesta prometida se encontrará el bello Alcibíades.
Anito: Por supuesto, Sócrates, allí estará y como buen filósofo que se respete beberá hasta quedar ebrio y se le salga la lengua con comentarios pseudocómicos, estupideces decadentes y risas llenas de encantador carisma social y saliva fresca. Así que, después de unas horas de dulce y aromática vid, podrás manosearle los pezones todo lo que quieras.
Sócrates: No sabes como me excita lo que dices Anito, poder meter mi nariz bajo la toga olorosa de ese muchacho traicionero…… Contestaré en el acto a cualquiera de tus preguntas.
Anito: Dime entonces, Sócrates, ¿Que es la muerte?… ¿Que culo es?.....
Sócrates: La muerte es idéntica consigo misma. Podemos hablar no de la muerte, sino de "Lo Muerte". Es decir, la muerteidad. Ya que las distintas muertes son idénticas a ella y por tanto participan de ella. Por eso cuando morimos es cuando recordamos lo que es, lo que existe… Esteee…. Bueno, algo así más o menos. Es que ese moscardón chupatintas del verbo “ser” por la divinidad que me encojona...
(dos horas después)
Anito: ¿Acaso no puedes responderme pues una pregunta tan sencilla de una manera adecuada?. Te pido por favor, Sócrates, que me respondas de manera clara y concisa de una buena vez.
Sócrates: Pues…….. si así lo deseas te digo que la muerte es una burrita bien cuidada.
Anito: Pero por los dioses Sócrates que sandeces dices, ¿acaso deseas tomarme del pelo?. Pienso que tu eres demasiado propenso a tratar a las gentes como imbéciles y, si sigues mi consejo, te recomendaría que seas cuidadoso. Quizás no hay ciudad en la cual resulte más fácil joder a los hombres antes que hacerles bien que la ciudad de Atenas, y tu lo sabes. Después no te las des de mártir, tu megalómano inútil.
Sócrates: Pos lo que quería decir un poco dialécticamente hablando, you know what I mean, es que no tengo ni la más perruna idea sobre el asunto (¿Qué es la muerte?)… Me va a tocar beberme este vasito…..
...Fin...
Pobre Sócrates, prueba de una gran verdad:
"El hombre, aunque parezca lo contrario (y precisamente por saber de la muerte), es el único animal que no sabe morir"
... Al buen entendedor pocas palabras le bastan...
Nota para el querido lector: no estoy falto de ideas sino de tiempo y de ganas de escribir... Así que para no dejar el blog descuidado voy a empezar a escribir cortico, porque esos mamotretos excesivamente largos a los que me acostumbré no son muy prácticos que digamos....
No se sabe como ocurrirá. En algún momento del futuro será establecido el sorteo para elegir el emperador de la tierra. Los poderes del dichoso serán absolutos, regirá tanto los cielos como los mares. Desde Acumbayá hasta la Tierra del Fuego nadie podrá torcer su palabra so pena de muerte.
Quisiera pensar que en ese sorteo, donde participarán todos los habitantes de la tierra, quedo yo elegido. Latrodectus Sapiens, supremo Imperator de la tierra. Estos son los primeros 10 puntos de mi plan dictatorial, y oren a sus dioses para que esta mierda tan encantadora quede sólo en el papel y en la cabeza de su servidor.
De ahora en adelante todas las cárceles serán clausuradas. A los prisioneros se les darán castigos simbólicos y en los peores casos se les colocará un brazalete GPS para tenerlos bien cuidados. Si reinciden o son casos extremos o ultraterroristas fanáticos, se les llevará a una isla deshabitada del pacifico donde, junto con otros de su misma condición, podrán llevar a cabo su leviatánica utopía social.
Se reducirán los puestos de trabajo con el fin de dejar sólo los necesarios para el desarrollo, comodidad, y conservación de la especie. La gente se turnará esos puestos cada tres meses, de tal manera que cada ciudadano trabaje sólo tres meses en el año y los otros nueve haga lo que se le de la puta gana. Esto implicará que parte del aparato económico del capitalismo deberá desaparecer en cierto sentido. Me reservo detalles. Sólo diré que en esos meses de ocio cada ciudadano deberá cumplir con al menos tres meses de trabajo comunitario global que consistirá en la colaboración para la reforestación de la tierra, o el cuidado de animales o alguna cosa así.
Toda persona se inscribirá en un software especializados donde podrá seleccionar de sus conocidos con quien o quienes desea divertirse sexualmente y en qué condiciones, los datos serán secretos. Sólo si hay una coincidencia inmediatamente el software avisará a la pareja para concretar el asunto. La prostitución será prohibida, y castigada con severidad. Desarrollaremos la tecnología de muñecas y muñecos sexuales para los poco agraciados.
Instauraré la ASGRE (Agencia Secreta Global para la Reducción de la Especie). Me reservo las estrategias que se llevarán a cabo para cumplir con su función, con el objetivo que no hablen estupideces liberales-humanísticas de su gran Imperator. El objetivo es reducir la población a un 30% de su número actual y mantener ese número constante por siglos enteros.
Instauraré la ley de dignidad de plantas y animales. Si alguien desea tener una mascota, ya sea animal o planta, se le hará un estudio previo que pruebe su idoneidad para la labor. A nadie se le permitirá matar a un ser vivo a menos que sea por motivos de supervivencia. Las penas serán estrictas y crueles. No seremos vegetarianos como ya sabrán mis queridos lectores, pero cada animal, cada planta que sea elegida como alimento será justificada.
La religión por excelencia será la hindú. Todo otro tipo de religión será extirpado del planeta. De hecho mi primera orden como Imperator será enviarle una de hidrógeno al Vaticano. Que me hubiera gustado mantener algunas otras religiones, pero me entra fatiga pensando cómo diablos hacerlas coexistir impidiendo que crezcan las que me caen mal. Eso de la justicia es algo muy jodido.
Retiraré los países y naciones en términos de límites y fronteras políticas y estableceré “Límites de Dominio Cultural”. La gente podrá elegir con libertad a cual pertenecer y cambiarse a voluntad.
Como siempre he dicho, la civilización no es flor del trópico. Haría mudar toda ciudad importante más allá de Cáncer y Capricornio. Eso por no decir que las ciudades como son conocidas desaparecerán. Existirán sólo pueblos grandes interconectados virtualmente.
El deporte será una actividad presenciada sólo por las personas que realizan efectivamente esa actividad. Los partidos de fútbol, béisbol, etc serán en canchas cerradas a todo público, salvo los propios jugadores y aprendices. Los estadios desaparecerán. Por mi los llenaría de fanáticos y haría llover NAPALM encendida sobre ellos.
Por último, Mandaré a la mierda todos los televisores del planeta (imaginen cuantos puestos de trabajo me ahorro allí). La radio seguirá, por supuesto. Dejaré los cines, pero los actores deberán ser actores en sus meses libres, igual que los directores, poetas, escritores y artistas del mundo. Todos ellos no verán un peso por su puto “trabajo”. Si se las quieren dar de payasos que lo hagan por convicción.
Me imagino al demonio-muerte preguntándote. … y dime muchacho, ¿qué es lo que te causa más placer?
Entender lo que sucede a continuación implica reflexionar sobre la naturaleza misma del infierno.
No estoy sugiriendo que el infierno exista, solo intento afirmar que, si existiese, su naturaleza debe consistir básicamente en la encarnación de varias ideas muy obvias, y documentadas, por cierto. La naturaleza del infierno deberá estar constituida, en primer lugar, de eternidad. Pero más importante que eso, deberá la eternidad estar acompañada de varias otras cosas. Serán mencionadas más adelante.
Por ahora probemos el concepto de nuestro infierno examinando posibles respuestas a la pregunta del demonio. Qué es lo que te causa más placer? Es posible responder de forma típica:
Me gusta el sexo (Mea Culpa)
Me gusta la comida (Mea Culpa)
Me gusta dormir (Mea Culpa)
En el primer caso veremos automáticamente a la víctima aparecer en el acto mismo del coito con un acompañante excepcionalmente hermoso. No hablamos sin embargo del sexo creativo sino del, en algunas ocasiones necesario, mete-saca tradicional. La víctima sentirá un placer indescriptible cuando sienta que sus sentidos se desarrollan en el infierno en formas inimaginables. Cada olor, cada sensación retumbará en su sexo y en su conciencia casi calcinándola. Todo será placer infinito…..
En el segundo caso un manjar exquisito llega a tus manos mientras yaces acostado, lo diriges a tu boca y comes todo de él. Los sabores renovados en dimensiones increíbles derriten tu ser con un goce extraordinario. Tu estómago recibe el alimento, se llena, pero no se cansa de recibirlo……
El sueño te invade en la tercera opción, duermes un sueño profundo y tu conciencia se pierde en él hasta profundidades imposibles, pero en el fondo eres consciente del placer del sueño, puedes pensar, puedes soñar a tu antojo, eres rey de tu propio sueño, eres un dios inmóvil. Eres, a fin de cuentas, un alma nueva en el infierno y por dios que el demonio sabe que a los nuevos hay que tratarlos con la deferencia que se merecen…..
Así comienza todo en el infierno, casi podríamos asegurar que no es, en absoluto, un infierno. Claro que después de unos años tal vez el sexo, la comida y el sueño en esas condiciones comienzan a transformarse en pura monotonía.
La monotonía se transforma pronto en hastió.
El desespero invade a la víctima, ella intenta desprenderse de su propio infierno de placer, pero no puede. Esta atada a su tormento, y es allí donde el demonio decide esperar unos decenios más. Luego acelera el tiempo. El ritmo del mete-saca ahora dura milésimas de segundo, y la conciencia del afectado no es capaz de comprender. El desespero ahora es sólo la antesala de la locura. El sexo: sólo una cosa que el cuerpo esta obligado a hacer como una máquina veloz compuesta de músculos y viscosidades que tiemblan de manera incontrolable. Por el otro lado, el sueño no cesa. La víctima intenta escapar de su bruma, pero esta obligada a permanecer inmóvil. Palpitando en el silencio, siglos enteros.
Obviamente el infierno respeta la unidad de la conciencia, pero no la del cuerpo. El cuerpo puede desdoblarse y multiplicarse. Imaginemos que mientras cumple con su placer-tortura a la victima se le otorga, cientos de años después de recibir el primer tratamiento, un nuevo cuerpo. Un acontecimiento de su vida es escogido. Alguna vez pasó alguna vergüenza, una humillación publica. Ese acontecimiento ahora se le repetirá en su nuevo cuerpo. En esa humillación, tal vez, los muchachos del colegio se ríen de la victima, de sus defectos. Ese acontecimiento lo marcó en su adolescencia y ahora se le ofrece como una tortura simultánea. Pero no, eso no surtiría efecto, diríamos. Ahora tiene este otro problema del placer que lo atormenta (sexo, comida, sueño). Así que, ¿qué puede afectarle esa pequeña y pasada humillación, ahora que ya es adulto, y que ha muerto, y que tiene este otro problema del alimento infinito que pasa por su garganta y su boca entumecida?. Pero pasan los años y ese momento sigue cristalizado en la eternidad. Ya no es tan fuerte para soportar la humillación, las risas de sus compañeros son tan rítmicas como los sonidos de su respiración al dormir, o las salidas de excrecencias en sus genitales. Sus defensas psíquicas se desgastan. Las voces de los burlones se agolpan en su cabeza al ritmo de un metronomo demencial. Pide desesperadamente que todo acabe.
Puede que después, otro de sus cuerpos, sea atormentado con otro suceso, el puño de su padre sobre su boca se repetirá, de nuevo en su propio rítmo: pun, pun pun pun pun pun pun pun pun, una y otra vez. Todos los acontecimientos dolorosos de su vida serán repetidos. Todo a la vez, todo múltiple. una danza en círculos que nunca acaba.
Milenios después mientras, come, mientras duerme y mientras tiene sexo, será consumido por el fuego. Un cuchillo aserrado será enterrado en su ano, una y otra vez cada segundo.Pero todo muy lentamente. Entre cada nueva tortura pasarán siglos enteros, el demonio no quiere saturar tus sentidos. Todo lo contrario. Le interesa que sientas cada cosa lo más perfecta posible. Se te dotará de todos los cuerpo que sean necesarios, mientras tu conciencia recibe todas esas sensaciones altamente diferenciadas y cadenciosas.
Tarde o temprano el demonio se meterá con la conciencia misma. Empezarás a sentir emociones muy bien escogidas. Depresión, psicosis, miedo. No habrá un lugar de tu mente donde puedas esconderte. Tus múltiples cuerpos mientras tanto serán atacados por nuevas sensaciones que se repiten y no cesan. Recordemos que pasan siglos entre una cosa y otra. Imagino al demonio con una lista de tareas donde se detalle las torturas por venir para los miles de millones de residentes de su hogar, y aún así pasará eones lleno de pereza en su silla.... Pues hay que dejar pasar el tiempo suficiente, y aunque no lo creamos en el infierno el tiempo sí tiene sentido.
Te darás cuenta, tarde ya, que esos múltiples cuerpos son sólo uno, que todos esos castigos confluyen en una sola cosa de carne compuesta de múltiples dimensiones. Para ese momento la comida dejará de tener sabor y se transformará en mierda. Tu garganta estará ulcerada y tu estomago henchido de gases y porquerías indigestas.
Dormirás, pero serás consciente de cómo tu cuerpo se pudre en vida y los insectos se apoderan de toda hendidura de tu rostro. Pero estarás dormido.
Tu sexo no soportará el castigo y comenzará a despellejarse y a supurar, pero estarás atado a tu espasmódico e infinito mete-saca. Soportarás los calambres y los dolores y allí estarás. Con tu indeterminadamente lujuriosa pareja de sexo gimiendo de placer, y hasta sus gemidos serán intolerables y sin dejar de penetrarla o dejarte penetrar vomitarás sobre su cuerpo. Pero luego te obligarán a engullir tu propio vómito mientras duermes.
Por supuesto que gusta el sexo, la comida y dormir. Veamos que piensas de hacerlo todo al tiempo, en proporciones grotescas, por toda la eternidad. Sentirás todo al mismo tiempo: sexo, humillación, dolor, miedo, laceración, depresión, mierda, golpe, el dedo en el culo, el dolor de cabeza que palpita, por un solo oído simultáneamente se te derramará aceite, serás violado por allí por un elefante, te gritarán las humillaciones más terribles, escucharás la voz sonriente de tu enemigo, y un sonido de decibeles imposibles destrozará tu tímpano, y etc.……Al cabo de los siglos olvidarás que fuiste humano alguna vez. Todo será como una música de dos tonos que se repite: ta Ra ta Ra ta Ra ta Ra ta Ra ta Ra ta Ra ta Ra ta Ra ta Ra ta Ra ta Ra ta Ra ta Ra ta Ra ta Ra ta Ra ta Ra ta Ra ta Ra ta Ra ta Ra ta Ra ta Ra ta Ra ta Ra ta Ra ta Ra ta Ra Ra ta Ra Ra ta Ra Ra ta Ra Ra ta Ra Ra ta Ra Ra ta Ra Ra ta Ra……
No es posible sin embargo describir el infierno tal como lo deseo presentar. El lenguaje no alcanza a concebir esa multiplicidad, ese hastío y esa repetición.
Pero lo único que tengo ahora son tontas palabras. Metáforas de la decadente industria humana, así que tendrá que bastar.
Hastío y Repetición. Conceptos fundamentales para entender la idea de un infierno en eternidad, pues la eternidad sólo es el marco formal, la arena de posibles. Pero, por supuesto, nada de sensiblerías metafísicas con lo del infierno. Los griegos ya lo habían dicho todo y sólo hay que actualizar su legado. A la mierda con el cuento que el infierno es alejarse de dios, o que es un estado del alma. Estupideces propias de la new age cristiana (que empezó con Juan Pablo II (dios lo tenga en su gloria, porque su infierno comenzaría, a pedido suyo, con un enjambre de maripositas acariciándole la línea del perineo)), y en unos meses me imagino a científicos, curas y pastores en acuerdo afirmando que el Infierno esun estado cuántico de la materia cuando la función de onda colapsa "de la manera que no es" (traduzco para el lector ignorante: "Todo es cuestión de perspectiva... que pena contigo").
No creo en el infierno, me parece una idea burlesca, demasiado mamífera, servil. Pero si el infierno existiera, no me lo imagino de otra manera que ésta. Despampanante, incomprensible, ridículamente mundano. Tan respetuoso de los valores propios de la humanidad: la repetición y el hastío.
Nota para el Querido Lector: Hace tiempo que no escribo. Estoy un poco oxidado con la escritura, así que métanse por el trasero las expectativas… En el infierno no las hay.
Adquirí un libro de mi maestro que no conocía. Después de leer esto (que escribió en sus años de "juventud") no dejo de pensar sobre mi mismo, sobre mi vida y mi propio pensamiento...
"El hombre nace rebelde. Su naturaleza le repugna. El hombre ansia una inmanencia divina. El mundo entero sería el cuerpo insuficiente de su implacable anhelo. Pero el hombre no es la única ilimitable codicia de vida. Todo, en el universo, imperializa; y cada existencia singular ambiciona extenderse a la totalidad del ser. El animal más miserable, entregado sin prohibiciones a su fiebre, coparía el espacio y devoraría las estrellas. En los charcos de los caminos hay efímeros organismos que contienen la virtual posesión del cielo.
Ningún límite es interior al ser; ninguna ambición se recusa a sí misma. Toda renuncia nace de un obstáculo; toda abstención, de un rechazo. El universo es un sistema de limitaciones recíprocas, donde el objeto se construye como una tensión de conflictos. La violencia, cruel ministro de la limitada esencia de las cosas, impone las normas de la existencia actualizada.
Pero si la intervención de ajenas presencias amputa y trunca infinitos posibles, nuestra alma escuálida sólo es capaz de una fracción de los actos con que sueña. Todo el mundo es frontera, término, fin. Nuestro terrestre aprendizaje es un desposeimiento minucioso. Cada atardecer nos desnuda. Nuestra ambición persigue decrecientes pequeneces. Vivir no es adquirir, sino abdicar. Todo es reto para que nuestra impotencia se conozca; todo es barrera para que nuestra debilidad se advierta y se admita. Entre nuestra avidez y el fruto que la sacia, una breve distancia extiende un espacio igual al infinito. Nuestro más hondo deseo es nuestra imposibilidad más segura.
Nuestra vida se deshace en cada uno de sus gestos, abandonando al limbo innúmeros abortos. Vivimos ahuyentando larvas que apetecen nuestra sangre. Nuestro destino es la presión que ejerce la pétrea abduración de una muerta libertad; cada elección obstruye las direcciones no elegidas; en cada uno de nosotros gimen los ahogados fantasmas que no fuimos. La opción impasible y lívida preside todo instante. Anhelamos aunar y confundir en una posesión simultánea objetos antagónicos, pero la implacable exigencia de actos coherentes divide y lamina nuestra avidez de monstruosas conjunciones. La incompatibilidad de satisfacciones contrarias anula el delicioso desorden de nuestros apetitos.
Pero si la simultaneidad nos delude, el tiempo nos veda un cumplimiento sucesivo. Todo acto es fecundo, y nadie puede abolir sus consecuencias. El vaho del pasado nos impregna. Inhábiles para retornar a nuestras encrucijadas pretéritas, no podemos pasearnos en el tiempo como por un obscuro corredor. La vida ignora el arrepentimiento, y olvidó erigir confesonarios en sus vanos templos. Los años son nuestras celdas sucesivas. La vida traza una espiral desde el infinito de nuestras ambiciones hasta la fosa donde su vértice se clava. Nuestros sacrificios anticipan la rigidez postrera. Somos, sin embargo, reos condenados a dictar nuestra propia sentencia. El hombre no puede entregarse a la trayectoria de su vida, como la piedra a la curva parabólica que la devuelve a la tierra. La vida no es un camino llano entre murallas; sino la senda nacida de nuestros pasos, como nuestras huellas.
El hombre es un animal perdido, sin ser un animal abandonado. El hombre no sabe adonde dirigirse, teniendo sin embargo la obligación de llegar. Una voz imposible de oír lo conmina. El hombre sólo sabe si cumple, después de arrostrar el fracaso. Somos libres de postular los fines más diversos, libres de ejecutar las acciones más contrarias, libres de internarnos en las selvas más oscuras, pero nuestra libertad es sólo una libertad de errar. Si somos dueños de mutilar la promesa inscrita en nuestra carne, su determinación excede nuestro siervo albedrío. La libertad no se alza como una plataforma sideral, para que el hombre se trace desde ella una ruta arbitraria entre los astros. La libertad no es el poder de fijar metas, sino el poder de malograrlas. La libertad es nuestro riesgo, el noble privilegio de incumplir nuestro deber. El animal avanza, imperturbable, hacia la plenitud de su esencia; y la materia la realiza con su existencia sola. El hombre se estremece y oscila al borde de sí mismo. Nunca es blanco donde vibra la flecha clavada; sino aguda flecha en el viento".
Los físicos son aquella gente que sabe de matemáticas (los buenos saben también algo de poesía) y que se preocupan básicamente por el problema de los límites del universo. Los límites del universo son, hasta donde se sabe, cuatro.
El límite del origen: Verdaderamente un problema serio. Se han imaginado diversas propuestas todas a mi parecer una porquería: el big bang, el acontecimiento primigenio de la singularidad, el frío intelectual del vacío cuántico, el dios arquitecto creador de los axiomas geométricos del universo... Puras patrañas de adolescente desesperado (que al fin y al cabo eso somos como especie). La embriogénesis del universo tal vez sea el problema más antiguo, y a mi parecer el único que no podrá ser resuelto de manera satisfactoria. El límite de lo más grande: El problema de la forma del universo, de su arquitectura macroscópica. Realmente un problema secundario a mi parecer. El límite de lo más pequeño: El problema de la constitución microscópica del cosmos. Sinceramente este problema debería quedar en la sombra su respuesta. Incluso suponiendo que estuviera en manos humanas encontrar la verdad (algo que dudo). No quiero imaginar lo que sucedería si mi intuición es cierta. ¿En qué consiste la micrométrica del universo?.De nada, absolutamente. Vacío puro sin forma ni tiempo. Alguien podría decir que cómo es eso posible pues es claro que la materia es algo, si los acontecimientos suceden cómo puede no ser nada el universo infinitesimal. Pero la idea de que la materia y los acontecimientos, al ser sumados y restados, se anulen mutuamente no es refutada realmente por ninguna cosa. El universo en su totalidad podría bien ser simplemente una ilusión epistémica a nuestros inexistentes ojos, y lo más bueno es que nadie tiene por qué enterarse. El límite del final: Es el problema de hacia donde se dirige el universo, cual es su futuro. Este es el asunto que en este momento me interesa.
Poder pensar el final del universo no me parece una cosa tan difícil en un primer momento. Creo que es un asunto que cualquiera que conozca el segundo principio de la termodinámica puede suponer. Cito la sabiduría de la red porque me da pereza redactar algo propio y además ya he hablado del asunto en una ocasión anterior:
“La segunda ley de la termodinámica o segundo principio de la termodinámica expresa, en una forma concisa, que "La cantidad de entropía de cualquier sistema aislado termodinámicamente tiende a incrementarse con el tiempo, hasta alcanzar un valor máximo". Más sencillamente, cuando una parte de un sistema cerrado interacciona con otra parte, la energía tiende a dividirse por igual, hasta que el sistema alcanza un equilibrio térmico.”
Esto lo que quiere decir es que la energía poco a poco se degrada (se disipa) hasta tal punto que ya no funciona para crear materia ni movimiento ni nada por el estilo. La energía sólo funciona cuando existe una asimetría, cuando la energía se encuentra “organizada”. Una presa hidroeléctrica por ejemplo genera energía que puede ser transformada en electromagnetismo porque existe un desequilibrio entre el agua elevada en la presa y el cauce del río abajo. La gravedad procura que ese desequilibrio no dure mucho y cuando toda el agua se encuentra al mismo nivel la presa ya no sirve. Los muros de la presa no sirven para detener la gravedad (cosa imposible), sino para retrasar el proceso de aumento de la entropía del sistema agua. Sólo retrasa el proceso, pues los muros de la presa son sistemas organizados que poco a poco también se desorganizan y entran en un estado de equilibrio con su entorno. El asfalto es invadido por el agua, las semillas de las plantas pronto corroen la superficie y la presa se derrumba.Eso sin contar que la energía producida por la presa también paga su precio, el rotor que el agua mueve genera calor además de electromagnetismo. Esa energía que se transforma en calor se disipa y se pierde, por lo que la producción de electromagnetismo nunca es pura, nunca logramos convertir de forma directa, limpia y sin gasto la energía. Siempre hay algo que se pierde.
Por otro lado, un sistema sólo puede entrar en desequilibrio (esto es: organizarse) cuando energía exterior al sistema incide sobre él. Las neveras por ejemplo mantienen frío su interior conduciendo el calor de su interior al exterior, y ese desequilibrio térmico solo puede llevarse a cabo por medio de la colaboración de energía adicional (electricidad). La nevera puede hacer esto porque nosotros, seres conscientes e inteligentes, la hemos construido. La inteligencia puede hacer esto porque ella es, en cierto sentido, una forma de energía altamente compleja, y ella surge de formas de vida que ellas mismas se encuentran alejadas del equilibrio (altamente organizadas).
Los seres vivos son sólo cápsulas de superorden altamente eficaces. Si partimos por tanto del hecho que tal estado de organización sólo puede llevarse a cabo por medio de energía adicional, y ya que la energía siempre se degrada (por lo que la organización creada por la energía siempre es inferior a ella misma, ya que hay un “gasto” inevitable), entonces la pregunta obvia es cómo esa compleja energía viviente se organizó en un primer momento, pues no se encuentra en el universo un sistema tan altamente organizado como los propios seres vivos. En pocas palabras, a lo que me refiero es a esto: quien diablos nos dio el empujón inicial que nos permitió crear Neveras...Esto me lleva a recordar que cuando me encuentro con un ateo me sonrío y no digo nada, sólo me carcajeo en mi interior de su ingenuidad y de su estupidez. Si alguien me dice en un afan de cientificismo frugal que la energía de los seres vivos proviene del sol no más, y que no hay necesidad de pensar en otra cosa (como dios, por ejemplo) yo tendría dos que decirle:
1)¿Pero quien carajos creó el sol?, y si se pasa de listo por el uso del verbo "crear" preguntaría, ¿pero qué carajos permitió que se creara lo que contribuyó a que el sol se creara, o dime a ver quien fue el jodido que empezó a inocular la energía necesaria para crear lo que se necesitaba para que se organizara lo que se necesitaba para que el sol se organizara?... Ahora resulta que uno no puede usar un jodido verbo, que se jodan todos.... (en pocas palabras, si el asunto de la entropía se traslada hacia el límite del origen del universo estamos en un problema gravísimo).
2)La energía del sol sólo puede desorganizarse más y más. Es cierto que la energía del sol se acumula en la tierra, pero ¿qué la obligó a organizarse en formas de vida complejísimas?.
No digo que esto sea prueba suficiente para la existencia de un dios motor inmóvil o alguna metafórica tolondrada de esas. Sólo digo que el misterio de todo ese asunto no ha sido resuelto ni de cerca, y mientras no sea solucionado ser ateo no es más racional que creer hablar en la lengua de Adán y danzar al son de sucias panderetas, mientras se escucha a un tarado brasilero cebollino bien vestido recitándole a uno con un histrionismo vergonzoso esa muerganez llena de sangre, sexo y mierda seca (de burro y camello) que llaman Biblia, y que no es más que la bitácora autocomplaciente de una tribu nómada primitiva de tontucios sedientos de tierras y violencia, junto con la posterior biografía de un tipo que, aunque relativamente agradable, lo más probable es que necesitara (hijo de dios o no) de un buen antipsicótico.
Pero ya me desvié. El asunto principal es que, según el segundo principio, al universo no le queda de otra sino degradarse, volverse absolutamente inerte. Desaparecer dentro de sí mismo en una nulidad llena de materia en cero absoluto. Es lo que yo llamo “la muerte de cristal”. No hay manera de escapar a este destino, así que todo lo demás vale 5 pulgas.
(Obviamente esto es más complicado porque la entropía no juega un papel aislado, se debe calcular el destino del universo a partir de otras variables diferentes. Por ejemplo, el nivel de su expansión. Pero realmente si me pongo a pensar en todo eso termino necesitando antipsicóticos yo mismo, y la idea de escribir es precisamente ahorrarme esos molestos menesteres. Así que los muy intelectuales en esas cosas pues que lean al paralítico y a sus superamigos y que no me jodan la reflexión.)
La muerte de cristal es imposible evitarla si el universo es por si mismo un sistema cerrado inerte. Ese destino es aterrador y la pregunta que me propongo responder es si hay alguna manera de evadir esta miserable conclusión que obviamente le importa un centavo al hombre de a pie porque solucionar el problema alrededor de qué se mete a la boca cada día es más importante.
Sólo hay una manera que ese destino sea diferente. Lo que voy a proponer, como todo lo que escribo, no es nuevo. Es una idea que tal vez sea tan vieja como la humanidad primitiva y sus misteriosos animismos. Cuando cada piedra y río teníanuna razón de ser y un alma... La única manera que creo tenemos para pensar que el universo puede evadir la muerte de cristal es aceptar que nuestro hogar no es inerte, que el universo es un ser vivo como nosotros, y que como nosotros puede autoorganizarse.
Esta premisa tiene dos consecuencias obvias:
Los seres vivos, dentro del universo, no somos entonces más que parásitos. Esta conclusión tampoco es que necesite de premisas. Contra la evidencia no hay lógica que valga y para las cosas verdaderamente importantes de este mundo la lógica sólo sirve para hacerse el payaso intelectual (pronto hablaré de eso en la arenita).
Si el universo es un ser vivo entonces no puede pensarse sin un ecosistema, ya que la organización de los sistemas vivos sólo se sostiene porque ellos permanecen en desequilibrio con su entorno, intercambiando fluidos y energía, consumiendo alimentos altamente organizados (otros seres vivos) y expulsando Deshechos Entrópicos Orgánicos (un elegante eufemismo para “mierda” (lo menciono no por pasarme de grosero y ordinario sino porque hay gente muy querida a la que no le gustan los eufemismos entonces que pena con los sensibles)).
La segunda consecuencia extraída me parece hermosa. El universo, como ser vivo, debe tener un ecosistema, un gran contexto que le de sentido. Porque obviamente el universo mismo no lo tiene. El único sentido de la vida en su aislamiento es seguir siendo vida, parásitos conmovedores los seres vivos se agitan en un afán de saciar su necesidad de ser, como un gran obseso sexual que gira y se menea alrededor de su órgano hasta autodestruirlo, que copula con el aire y consigo mismo hasta morir. Eso somos los seres vivos nada más.
Como ya en este punto la mayoría de los lectores se habrán retirado arrastrados por una vorágine de aburrimiento/incomprensión puedo permitirme entonces un poco de sentimentalismo: Quisiera poder comprender esa sandez que llamamos universo. Quisiera que alguna revelada mentira creíble se me ofreciera. Cuando contemplo el cielo, cuando a mis ojos se le ofrecen análogas las estrellas sólo puedo sentir que allí arriba, pese a toda la hermosura que una parte de mi puede imaginar, sólo podría encontrar banalidades. También nosotros entonces sólo somos una manifestación más de la gran burrada cósmica, del gran insulto existencial.
¿Cómo pensar diferente?. ¿Cómo es posible pensar el universo como algo que provoque seriedad, algo digno de honor y de alabanza?. Sólo por medio de un gran poder imaginativo puedo pensar el universo como algo que merezca siquiera ser pensado. Sólo lo logro imaginándolo perteneciente a un gran todo (lo cual es paradójico porque obviamente se supone que el universo es ese gran todo).
Pero el punto importante aquí es que si el universo es un gran ser vivo debe también ser un "parásito"de algo (todos lo seres vivos somos en cierto sentido parásitos, piense el lector porque si no es capaz de comprender eso no merece leer lo que sigue), debe ser el universo entonces igual a aquellos que lo habitan. ¿Qué ser viviente será?. De todos los seres sobre la tierra hay una especie-reino que me parece la más maravillosa de todas. Por eso yo imagino al universo como un hongo. Un hongo plural que roe el eterno e infinitamente duro material de las paredes lisas, níveas, de un macrocosmos por fuera del espacio-tiempo. Imagino esas paredes, sin extensión, sin color, elaboradas con una plana geometría perfecta. Me imagino al universo pegado a esa cristalidad plana sin figuras, una mancha hundida que lame. Me regocijo con esta intuición. El universo como un hongo colosal que carcome y carcome. Como un buda ultradimensional que en posición de loto socava la tierra con su trasero.
El universo se expande y la infección persevera y se autofecunda. Ya no es posible pensar el límite final, el universo ahora es ilimitado porque se niega a morir arrojando sus esporas sobre sí mismo. Ahora lo tenemos por la eternidad, el gran universo, la colonia de heterótrofos inmóviles que tiene como único propósito alojar otros heterótrofos inmóviles. El hombre-hongo que no es sino un parásito de un parásito de un parásito de un parásito. La banalidad humana no es más que otra de las mil caras de ese dios del parasitismo regresivo. El universo, básicamente, no sirve para nada más. Extraño es que uno pueda encontrar belleza sólo en lo banal.
Esperemos, algunos deberán rezar tal vez, para que no se use un buen antimicótico en esas paredes cristalinas.
Siento placer también pensando que nuestro universo es un simple hongo, pero también que en ese vasto no-lugar, en ese ecosistema de paradojas, cucarachas y moscas también deben existir. Esos complejos, neuronales y violentos universos-insecto, que con ansiedad sin piedad devoran a otros universos vivientes, deben ser de una incontestable y horripilante hermosura.
Preg. 1: ¿Si usted responde de forma correcta la Preg. 2, puede entretanto perder el parcial?. (construya un texto coherente, completo y claro que justifique su respuesta). Preg. 2: ¿Es posible que usted responda con mediocridad la Preg. 1y gane el parcial? (explique por qué). Preg. 3: ¿Si sus respuestas a las preguntas son las correctas, cree usted que serán las adecuadas? (medite sobre las Pregs. 1, 2 y 3 antes de responder). Preg. 4: ¿Cree usted que puede ignorar esta pregunta? (si la puede ignorar explique por qué).
Bono Preg. 5: ¿La Preg. 4 carece de sentido? Si _ No _
"Exitos..." Recuerden que sólo se permite sobre el pupitre: la hoja de respuestas, el lapicero, la botella con agua y la pastilla de Ativan (o cualquier ansiolítico psiquiátrico).
(…desgraciado fin de semestre no deja escribir en la arenita)
A propósito, me pongo a pensar que, en realidad, las preguntas en general son absurdas. Pues cuando uno responde a una pregunta lo que hace de hecho es agregarle algo a su significado, así que cualquier respuesta cambia en cierto modo su sentido. Esto tiene como consecuencia que la respuesta previamente ofrecida ya no sirve, y hay que construir otra para ese nuevo sentido, y así...
La mejor respuesta lógica a una pregunta es entonces un guantazo atravesado. En el caso de un examen escrito se recomienda pintar arabescos de florecitas y corazones en la hoja de respuestas, y entregar. Los que se crean más machitos pueden ensuciar la tajada de árbol garrapateando mensajes alusivos al Che o al futbol local (es decir, slogans religiosos).
El sofisma es nuestro clima favorable, el suelo donde nuestro espíritu alcanza su mayor fecundidad. Una pasión que se inventa razones, un deseo inconfesable que quiere justificarse, en fin, todo secreto anhelo de torcer la verdad, son los seguros resortes de nuestra inteligencia.
Para poder pensar me parece necesario que el pensamiento sea parcial, estrecho e injusto.