
Utilicemos el masculino por simple decencia. Estamos hablando de Internet obviamente, de este fenómeno tan variopinto de los Blogs. Ya los medios de información modernos habían hecho que el mamífero humano transmitiera su información a la velocidad de la luz de tal manera que no pudiéramos darnos cuenta de la estupidez pasando, impune, frente a nuestros ojos. Pero los Blogs han puesto la estupidez de cada uno al alcance de todos. Dios sabe que nunca he creído en la democracia.
Y en esa orgía informática sobresalen ciertos animales por su sorprendente capacidad de abrirle las extremidades al mundo en ángulos muy abiertos. Los perros o las perras virtuales se pueden identificar fácilmente porque sus páginas están llenas de datos personales, diarios paradójicamente secretos que pervierten cualquier decencia adquirida por toda moral conjeturable. Estos personajes no dudan pronto en comprender lo que no se puede evitar, que una forma fácil de ser leídos y volverse populares es exponer sus gordos intestinos privados en la pantalla. Obviamente que esta patología social esta unida a ciertas patologías psicológicas bien definidas. No es más que identificar los temas utilizados por estos personajes para extraer una conclusión obvia: no cualquier recurso es utilizado, sólo utilizan los que tiene al alcance del hocico, pues tuercen la columna para alcanzar con la lengua la impudicia de sus opiniones estandarizadas en política, su música de masturbación favorita (cualquier canción cantada posterior a 1830 que dure menos de 7 minutos es música de masturbación), sus series de la Fox o Wagner favoritas, sus problemas personales (favoritos), sus películas de mal gusto favoritas, sus aventuras sexuales (sin discriminación), sus obsesiones metafísicas creadas por el consumo de demasiada cafeína, sus amigas idiotas o el perfume que se compraron hace un mes y que no usaron sino hasta hoy, su comida de ayer, el porrito de marihuana que se fumaron la semana anterior, la manera como insultaron al vecino o se alzaron con victoria en algún deporte pseudohomosexual como el futbol, las razones de por qué la gente lo visita, lo comenta, lo odia, lo soba, lo chupa, lo insulta, lo aclama, lo llama, se deja comer de él, no se deja comer de él…. ¿es que acaso debo seguir mencionado detalles para comprender que estamos frente a animales que se autocomplacen en la mugre de su propio mundo egodelirante?. En sus páginas lo que apreciamos es una llanura árida de mamíferos babosos narcisistas sumidos en sus propios delirios de grandeza. Casos arquetípicos que deberían ser expuestos como ejemplos en el DSM IV.
Encontré uno de estos ejemplares hace poco y estuve todas mi vacaciones muy curioso, comentándole, atormentando su diario vivir, intentando introducir un poco de conciencia moral en su corazón, pero fue inútil. Esta visto que los ogros estamos destinados a las batallas perdidas. No niego que había algo de padecimiento de parte mía en el asunto, aunque si por mi fuera hubiera dejado su pagina abierta todo el día como mi vecino el televisor, debo admitir que el muchacho era mi telenovela favorita.
Otra propiedad especial de estos fenómenos es que son capaces de aglutinar una cantidad de gente a su alrededor. Generalmente son un grupo pequeño, amigos de barrio, luego el fenómeno puede comprometer toda una ciudad, con obviamente algunos satélites nacionales y hasta colonias de otros países, cada uno de estos mamíferos caninos puede tener un collar de garrapatas de dimensión hiperbólica y crecimiento exponencial.
Estos animales pueden llegar a condensar toda la majadería y grosería de una cultura regional, de un pueblo hispanoparlante entero. Las garrapatas se pegan a ellos absorbiendo toda la savia babosa que brota de su boca, en un beso fellatico devoran sus jugos cristalinos y pegajosos que no tienen fin.
Pero el secreto es que ellos son los dependientes, como todos los perros necesitan de amos, de público para sus genitales abultados. Se desesperan meneando las colas en busca de atención. Ellos son las mascotas de la red. Domesticados por su público, llenos de temor a perderlo, a sentirse aislados del falo del mundo, inventan un universo de mediocridades fácilmente digeribles. Almas en pena que ocultan la depresión en lagos de mórbidas feromonas construidas para atraer a sus congéneres en celo.
Pues ya tiene usted el Link a la página de uno, a lo mejor termina como parte de un collar de garrapatas.