Nicolás Gómez Dávila (Maestro Espiritual)


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  • Mi semejante no es el que acepta mis conclusiones sino el que comparte mis repugnancias.
  • En un código penal perfecto figuraría la pena de muerte por vulgaridad.
  • Escuchar al prójimo es una de las más penosas obras de misericordia.
  • La mayoría de los hombres no tienen derecho a opinar, sino a oír.
  • A los seres se les puede perdonar lo que hacen, pero no lo que son.
  • No conviene que la humanidad limite sus poderes de destrucción mientras no limite los de construcción.
  • Los que ponen su esperanza en el mundo son apenas mas necios que los que el espectáculo del mundo no los divierte.
  • Para que valga la pena jugar más vale que algunas catástrofes cambien el juego.
  • La ausencia del hombre es la condición ultima de la perfección de toda cosa.
  • El roce social no pule, empuerca.
  • ¿Qué importa que nos condenen quienes no comparten ideas similares?.
  • Pagaría con gusto para no hacer la mayoría de las cosas que los demás pagan por hacer.
  • El que se precia de "haber vivido mucho" debe callar para no demostrarnos que no ha entendido nada.
  • Despoblar y reforestar. Primera pauta civilizadora.
  • Nada en el mundo logra la insignificancia perfecta del poema malo.
  • Gran escritor es el que moja en tinta infernal el ala que arranca de un arcángel.
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