No me soporto a los ateos (Sobre Nietzsche)



He decidido que ya no me aguanto más a los ateos. 
Esos ateos fans de la ciencia, liberales radicales, democráticos y defensores de una moral secular fundamentada en la razón. Son lo peor, y si a eso le agregamos un poco de marxismo trasnochado resultan insoportables.

El problema para mi no es si creen o no creen en dios, en ese sentido la idea de este manuscrito no es intentar convencerlos de su existencia, ese asunto me tiene sin cuidado. 
El problema es aquel aire de autosuficiencia ética e intelectual que exudan, el problema es ese síndrome profiláctico de estreñimiento racional que padecen, la cantidad de animaladas absurdas que perpetran al justificar sus  posiciones.

Por otro lado es necesario aclarar lo siguiente: si me ponen a elegir entre vivir en una sociedad atea y una llena de ridículos fanáticos creyentes con un pandero bajo la axila, preferiría, en general, a los sórdidos ateos, así me tocara votar cada 4 años. Digo en general pues, por ejemplo, si estuviera en el baño comunal de una cárcel, preferiría tener detrás a la encarnación moral de Jesucristo, antes que a un incrédulo gentil, si se me cayese el jabón.

De repente, para empezar, me parece fastidiosa la manera como el ateo promedio hace uso de Nietzsche como si fuera un pensador de vanguardia, mártir de la guerra santa de la razón pura contra la religión. Y es que no hay página de ateos donde no busquen apoyo, de una u otra manera, en el pobre Nietzsche. Para los ateos, él parece ser lo que para los cristianos San Juan Evangelista y hay que reconocer que en un primer momento la sabiduría popular los apoya: ¿no fue Nietzsche quien escribió el anticristo, quien se levantó de su caverna con un a viva voz “dios ha muerto”, quien afirmó que la religión es decadente, de esclavos de débiles y pusilánimes? Efectivamente, pero…
Hablemos de Friedrich Nietzsche, pequeños ateos ignorantes, (pero, querido lector, debe usted imaginar esta última frase verbalizada con la oratoria de un Bugs Bunny colocando un pesado ladrillo dentro del guante blanco con el que desea abofetear a Daffy Duck).
 ...
Nietzsche realiza una crítica principalmente a dos religiones: Cristianismo y Budismo (considerando el budismo una religión). Sin embargo, la crítica no es la misma. En un sentido muy general la crítica al budismo es mucho más bondadosa y ambigua. Esto ya sugiere algo importante: no todas las religiones, para Nietzsche, van al mismo saco. Las religiones que él critica son las religiones pesimistas, nihilistas, resentidas con la vida, las religiones que promueven los valores del rebaño, aquellas que ven en el dolor, la piedad y la bondad, los valores principales de la moral. De esta forma, la principal enfermedad del cristianismo no es la figura de dios, sino la moral concreta (y la sociedad) a la que se encuentra asociada.
Además, para Nietzsche, la conexión entre moral cristiana y la decadente democracia es muy fuerte... Así, en la medida en que ustedes mis queridos ateos ilustrados ignorantes se consideran muy liberales y democráticos, muchos de ustedes usan a Nietzsche sin darse cuenta que, si él se los encontrara por una calle oscura y solitaria, lo más probable es que los patearía con asco hasta que se le desgastaran los zapatos. 
Dejemos que hable el propio Nietzsche:
"...el Buda dijo: "¡No adules a tu bienhechor!" Repitamos estas palabras en una Iglesia cristiana; inmediatamente ellas fumigarán el aire de todo germen cristiano"
"...el cristianismo fue, desde su origen, esencial y radicalmente, saciedad y disgusto de la vida, que no hacen más que disimularse y solaparse bajo la máscara de la fe en "otra" vida, en "una vida mejor"
"...el cristianismo es esa negación de la voluntad de vivir erigida en religión"
"...el cristianismo con su moral acarrea la ruina de los tipos más fuertes, más elevados y varoniles, y favorece a una especie de hombres de rebaño; el cristianismo es una preparación de la mentalidad democrática"
"...lo que hizo posible al cristianismo no fue la corrupción del mundo antiguo mismo, de la antigüedad aristocrática, como se cree comúnmente; nunca se condenará con suficiente rigor la idiotez erudita que sostiene todavía punto de vista semejante. Precisamente en los tiempos en que en todo el Imperio Romano se cristianizaron las masas enfermas y corruptas del bajo pueblo, el tipo opuesto al aristocratismo, hallaba su expresión más plena y hermosa. Se impuso la compacta mayoría; triunfó el democratismo de los instintos cristianos..."
"...el cristianismo, como gran movimiento popular del imperio romano, es la entronización de los peores, de los incultos, de los oprimidos, de los enfermos, de los extraviados, de los pobres, de los esclavos, de las viejas, de los cobardes; en suma, de todos aquéllos que tienen motivos para suicidarse, pero carecen del valor para hacerlo"
Ahora bien, Nietzsche critica la religión cristiana de una manera agresiva, pero por otro lado, defiende en muchas partes lo que él llama un sentimiento o instinto religioso. Para Nietzsche este instinto religioso se manifiesta en el hombre en tanto él es creador de dioses, un artista creador. Desde esta perspectiva, la crítica al cristianismo no viene de una posición atea sino, maravillosamente, de una particular valoración del instinto religioso: el problema con el cristianismo es que suprime ese instinto creador, colocando a un dios como el único posible, tratando a ese dios, no como una creación al servicio del hombre, sino como algo que se opone al hombre y lo despoja de su humanidad.
Si una religión es posible, diría Nietzsche, debe ser consciente de su carácter de “obra de arte” y debe estar al servicio de la vida, no en su contra. En el momento en que somos creadores, somos conscientes de nuestra "mentira" (también la ciencia, para Nietzsche, es una mentira), pero la abrazamos como nuestra, pues sirve a nuestros fines humanos.
Esto nos lleva a una reflexión muy importante: si por "ateísmo" se entiende el afirmar que dios no existe, entonces Nietszche es ateo (aunque hay diferentes formas de existencia que él estaría dispuesto a admitir).  Pero, si por ateísmo se entiende el no creer en dios (o en dioses), Nietzsche no sólo no es ateo, sino que a su manera nos anima a creer.
Incluso se pregunta cómo sería una religión que afirmara la vida, y cómo sería el dios (o los dioses) de una religión así. Así que todos aquellos pulcros ateos racionales pueden imaginarse cómo sería la bienaventurada y valiosa vida de un hombre si como dios tuviera una diosa-buscona libertina con infinitos clítoris en tembloroso éxtasis erótico, que le ofreciese saciar simbólicamente (con todo el ornato místico-ritualístico correspondiente) todos sus sacrosantos depravados placeres. E incluso en esto último (Nietzsche acepta), el cristianismo tiene algo que ofrecer.
De nuevo es él mismo el que coloca el tiro de gracia en el seso ateo:
"...el Dios moral cristiano no es sostenible. En conse­cuencia, «ateísmo»-como si no pudiera haber nin­gún otro tipo de Dioses"
"...¡y cuántos nuevos dioses son aún posibles!... En mí mismo, en quien quiere revivir de nuevo el ins­tinto religioso, es decir, creador de dioses, ¡cuán diver­so, cuán diferente se me ha revelado cada vez lo divi­no!... Demasiadas cosas extrañas han pasado ya ante mí, en aquellos instantes sin tiempo que nos caen en la vida como desde la Luna y donde en definitiva no se sabe nada de lo viejo que ya se es ni de lo joven que todavía se será... Yo no quiero dudar de que hay mu­chos tipos de dioses"
"...tenemos necesidad de la mentira para vencer esta “verdad”, es decir para vivir [...]. La metafísica, la moral, la religión, la ciencia [...] son tomadas en consideración sólo como diversas formas de mentira: con su ayuda se cree en la vida. “La vida debe inspirar confianza”: el deber planteado en estos términos es inmenso. Para cumplir con él, el hombre debe ser por naturaleza un mentiroso, debe ser, antes que ninguna otra cosa, un artista..."
"por ejemplo, la ebriedad religiosa y la excitación sexual (dos profundos sentimientos, por fin casi extrañamente coordinados. ¿Qué es lo que les gusta a todas las mujeres pías, viejas o jóvenes? Respuesta: un santo con bellas piernas, aún joven, aún idiota...)"
"...para que sea factible el amor, Dios debe ser una persona; para que puedan hacerse valer los instintos más soterrados, Dios debe ser joven. Ha de llevarse a primer plano un hermoso santo para el ardor de las mujeres, y una Virgen para el de los hombres. Esto en el supuesto de que el cristianismo quiera imponerse en un terreno donde ya cultos afrodisíacos o de Adonis han determinado el concepto del culto. El concepto de la castidad acentúa la vehemencia y profundidad del instinto religioso; presta al culto un carácter más cálido, más exaltado, más fervoroso.
El amor es el estado en que el hombre ve las cosas, mas que en ningún otro, tal como no son. En él se manifiesta cabalmente el poder de ilusión, lo mismo que el de transfiguración"

Por otro lado tenemos el asunto de la razón y la ciencia. Aquellos que aman a Nietzsche por ser la figura del  "sacerdote ateo" por lo común son superfreaks de la ciencia y de la racionalidad. De lo que no se dan cuenta estas pobres almas es que Nietzsche condena la ciencia moderna por las mismas razones que condena al cristianismo: la ciencia no se reconoce como mentira, y en esa medida quiere imponer una visión de mundo que destruye todas las demás, incluyendo el instinto religioso del que hablábamos.
Puede afirmarse incluso que para Nietzsche ese instinto religioso-estético-erótico, es más valioso que las ciencias. Esta idea es uno de sus pensamientos más profundos:

"...desde hace diecisiete años no me canso de denunciar la influencia desespiritualizadora de nuestro medio científico actual. La dura labor a que el volumen tremendo de las ciencias condena hoy a todos los individuos es una de las causas principales de que para los espíritus plenos, pletóricos y profundas ya no existan ni una educación ni educadores que les sean adecuados"
"...pero ¿qué principio, qué credo expresa más exactamente el cambio decisivo, la preponderancia ahora alcanzada por el espíritu científico sobre el espíritu religioso inventor de los dioses?" 
"...no se encuentra en las cosas nada más que lo que uno mismo ha introducido en ellas: ¿a este juego infantil del que no deseo pensar mal se le llama ciencia? Muy al contrario, continuemos con ambas actividades; necesitamos buen coraje para ambas, ¡los unos para reencontrar, los otros-nosotros otros-para introducir!
El hombre no encuentra en las cosas finalmente nada más que lo que uno mismo ha introducido en ellas: el reencontrar se llama ciencia, el introducir: arte, religión, amor, orgullo"

Así que la próxima vez que tu, mi respetado ateo, hables de Friedrich Nietzsche como un apoyo para tus convicciones más profundas, procura conseguirte primero una copia de "El Anticristo" y leerlo, y si eres de los que han tenido la deferencia de leerlo, sin entenderlo en su complejidad, te sugiero de manera comedida que lo enrolles y te lo introduzcas donde mejor te arrellane. Leer a Nietzsche y desear sacar de su lectura lo que a uno le de la regalada gana, es uno de los síntomas mas precisos de la imbecilidad académica (junto con el monocausalismo y la lucha de clases).

No sólo es borrico usar a Nietzsche para apoyar el ateísmo y la crítica fundamentalista a la religión, sino que es tan erróneo como pretender demostrar la Tesis de Church-Turing apoyándose en lo que uno encuentra escrito en una caja de tampones.

Termino con una última reflexión del maestro atormentado sobre la ciencia:
"Lo mismo sucede con esa creencia con la cual se satisfacen tantos sabios materialistas, la creencia en un mundo que debe tener su equivalente y su medida en el pensamiento humano en la evaluación humana, en un “mundo de verdad”, al cual nos podríamos acercar en último análisis, con ayuda de nuestra humana razón, pequeña y cuadrada. ¿Cómo? ¿Queremos realmente dejar que se degrade de esa manera la existencia a ser un ejercicio de calculistas y a un arrellanarse de los matemáticos en su cuarto? Ante todo, no se la debe querer despojar de la pluralidad de sentido de su carácter: ¡eso exige el buen gusto, señores míos, el gusto del respeto frente a todo lo que va más allá de vuestro horizonte! Que sólo sea correcta una interpretación del mundo [...] una interpretación tal que permite contar, calcular, pesar, ver y palpar, y nada más, eso es una torpeza y una ingenuidad, suponiendo que no sea una enfermedad mental ni un idiotismo [...] Una interpretación “científica” del mundo, como vosotros la entendéis, podría ser por consiguiente, inclusive, una de las más estúpidas, esto es, la más pobre de todas las interpretaciones posibles del mundo" 


PD: si les molestó que no hubiera referencias apropiadas en las citas, lo pueden entender como una invitación a leer a Nietzsche. Tampoco les voy a facilitar el trabajo.



Razones a favor del Fin del Mundo




Entendamos aquí la expresión “fin del mundo” de esta manera: la extinción de la humanidad.


Las razones por las cuales los seres humanos pueden desaparecer son variadas y no excluyen en principio razones místico religiosas. Lo importante en este caso no es la causa, sino el efecto.

Nuestra civilización occidental ha estado obsesionada con la idea del fin del mundo desde hace ya tiempos, y con mucha razón. El apocalipsis bíblico machacó la mente de los pobres campesinos medievales con trompetas, putas montadas en dragones, corderos con pulgares oponibles, muchedumbres tatuadas con nombres contestatarios y otras alucinaciones menores. Ese miedo ha sobrevivido como toda otra conmiseración religiosa… 

La otra religión occidental (la ciencia) también ha colocado la tranquilidad humana en jaque por generaciones enteras. El universo ptolemaico era muy tranquilo, encerrada en esferas perfectas la tierra estaba protegida de todo, salvo del demonio que corroía almas y genitales. Copérnico y su banda de malhechores abrieron entonces el universo, y con él entraron asteroides asesinos, marcianos invasores, megacolisiones planetarias. La ciencia actual añadió a la antigua lista de anticristos a las supernovas, los agujeros negros, las estrellas de neutrones, los planemos, las inversiones de los polos, las tormentas solares... Las hijas de nuestra ciencia (la tecnología y la soberbia) han colaborado con lo suyo, bombas atómicas, contaminación, mutaciones artificiales de virus, calentamiento global… No hay un fin del mundo que no haya sido considerado, y en cierto punto facilitado, por nuestra naturaleza paranoica de simios arborícolas.

Sin embargo quisiera hoy considerar el fin del mundo (la desaparición de nuestra especie) como un favor que nos hacen, o que nos hacemos. Quisiera considerar el fin del mundo no tanto como un mal, sino como una necesidad ética que debería ser pensada seriamente como algo deseable.

Ahora bien, dispuestos a ver el fin del mundo como algo horrible, ¿cuales son las razones a favor de esto? (además de la evidente pérdida de vidas humanas), es decir, ¿por qué es necesario rechazar la extinción de la raza humana? ¿Qué hay de existencialmente bueno en nuestra especie para ser considerada como algo positivo que debe ser conservado?

Un número sin fin de respuestas pueden darse que se apoyen en cosas positivas que los hombres hayamos hecho en el presente o en el pasado. Pero, considerando en una balanza el peso relativo de esas buenas obras, con la tormentosa gravedad de las cosas viles y asquerosas que los seres humanos nos hemos hecho a nosotros, a nuestros hermanos animales y al mundo entero, la idea de considerar la conservación de la raza humana como algo deseable es algo a mi parecer ridículo, y hasta de inconfundibles y perversas características diabólicas.

Así, si alguna respuesta benévola con la raza humana es posible dar, esa respuesta debe girar alrededor, no de nuestro pasado o presente como especie, sino alrededor de nuestro futuro. Es decir, los únicos argumentos posibles son simples hipótesis de cosas por suceder.

Aun así, considero necesario enfrentarme a estas extravagancias para mostrar su carácter risible.

De manera muy general se han considerado dos respuestas moralmente positivas cuando se pregunta por nuestro futuro:

  1. El futuro de la humanidad se encuentra en que en ella ha crecido la conciencia, la cual posibilitará que el universo se conozca a sí mismo.
  1. El futuro de la humanidad es la perfección moral del hombre.

Enfrentémonos a la primera de estas gansadas entonces y mostremos lo evidente.¿En que demonios piensa una persona que afirma algo como 1?

1a) El futuro de la humanidad se encuentra en el espacio, colonizándolo y esparciendo la vida y la conciencia por todo el universo. Intentemos entender, el que dice lo anterior obviamente piensa en películas y series de ciencia ficción como Stark Trek, por ejemplo. Los seres humanos recorriendo el cosmos al son de pulsos Warp. Viajando por agujeros negros con naves del tamaño de asteroides. Llevando la vida a galaxias ignotas, sembrando frijolitos en planetas desconocidos… Por favor, esas son idioteces de ciencia ficción de los 70s y 80s, cuando todavía no considerábamos el daño local que le hacemos a nuestro propio planeta. Refutar esta estupidez es sencillo. Cuando logremos el nivel de tecnología necesario para hacer realidad esos sueños infantiles ya hace rato que no existiremos, pues el daño que le hacemos a este planeta terminará matándonos. Y aunque el daño no sea suficiente para extinguirnos, los grandes países y las grandes economías sucumbirán. Garantizar el fluido de los materiales no renovables del planeta (o potencialmente renovables pero en peligro, como el agua) será nuestra prioridad tecnológica. Garantizar nuestra alimentación será otra. Considerar paliativos para los daños que hemos hecho al ecosistema terrestre será la tercera. Que pena amigos frikis de la ciencia ficción pero, puede que lleguemos a Marte alguna vez (y hasta eso lo pongo en duda) por curiosidad tal vez lo haremos, para decir que pudimos. Pero colonizar a Marte no será una meta humana real nunca. Estaremos muy ocupados arreglando nuestro propio basurero en casa. ¿Cómo esperamos entonces llevar la conciencia a todos los terrenos del universo? Esa es una patosidad ignorante.

1b) El futuro de la humanidad se encuentra en el conocimiento total, en descubrir la esencia misma del universo, su origen, misterios y futuro. Cualquier persona con algo de formación en metodología científica sabe muy bien que el afán humano de captar la verdad del universo es una lúgubre ilusión medieval. La ciencia no logra eso. Nuestras teorías científicas son más instrumentos que verdades. Esto es harto conocido. Pero aquí me quiero enfocar más bien en otro tipo de refutación, una idea que llamo, el Efecto Local, y que supone que es imposible en principio conocer la verdad:
Imaginemos que nuestra galaxia se encuentra ubicada en un punto del universo tal que nuestras mediciones y percepciones se encuentran alteradas por algún tipo de Mega-evento de proporciones cosmológicas (una onda de choque de una Tera-explosión cósmica, una emisión de energía de proporciones grotescas producida por un ente desconocido que afecta toda la sección del universo de la que somos conscientes, bla bla bla). Las consecuencias de este evento alteran tanto nuestras percepciones y mediciones, que todas nuestras teorías físicas cosmológicas no sólo son incorrectas, sino que no tenemos los medios para volverlas correctas. El big bang, por ejemplo, sería una ilusión local. Si algún estúpido se las da de inteligente afirmando que un evento así sería imposible pues el tamaño del universo tal como se le conoce no permitiría la cantidad de masa/energía/espacio para provocarlo, pues responderíamos que lo que nosotros consideramos el posible tamaño de nuestro universo es sólo una ilusión producto del Efecto Local (otro nombre para el Efecto Local es simplemente este: la negación del principio cosmológico). Por lo que sabemos nuestro universo podría ser un pedazo de moco que dios dejó pegado en su almohada… Qué le vamos a hacer, no hay ciencia que refleje más nuestro provincialismo e ignorancia que la física.



Foto capturada por el Hubble a 9000 años luz de la tierra (hasta el universo nos saca el dedo)


Todavía nos falta tomar en cuenta la otra posible respuesta positiva sobre nuestro futuro: la perfección moral. 


  1. El futuro de la humanidad es la perfección moral del hombre.

Esta respuesta es obviamente fruto de la religión por un lado, y del carácter humanista de nuestra filosofía por el otro. ¿Qué formas concretas podemos darle a esta idea respuesta?

2a) El futuro de la humanidad se encuentra en ser un intermedio evolutivo para el surgimiento de una nueva especie más adaptable, inteligente y pacífica. Efectivamente creo que nuestra capacidad moral está sujeta a nuestra historia natural. Nuestra inclinación al egoísmo y a la violencia es fruto de nuestra evolución como lo son nuestros cerebros. De esa manera, esta idea lo que propone es que la evolución futura del ser humano podrá superar todas esos vestigios bestiales y hacernos libres en la razón y el amor. Podríamos ser un eslabón final en la generación natural de una nueva especie que sería algo así como ángeles terrestres que transformen la tierra en su paraíso particular de bondades… 

Penoso razonamiento.

La clave de la evolución es la selección. La pregunta es qué tipo de selección hemos realizado en nuestra especie a lo largo de siglos y qué tipo de selección estamos en capacidad de proveernos.
Me parece que si hay rasgos de nuestra especie que nos hemos encargado de seleccionar son los rasgos violentos, egoístas e interesados. La inteligencia y la virtud ética es un rasgo importante que deberíamos cultivar genéticamente, pero son precisamente los más inteligentes y éticos los que menos se reproducen y legan a la posteridad sus genes. Podría tal vez decirse que los más saludables y los más hermosos son los que más probabilidades tienen de conseguir pareja, pero en una sociedad que tiene la vida y la salud como los valores últimos de la humanidad, aquellos que nacen con defectos y enfermedades cada vez más aumentan por medio de la medicina su probabilidad de vivir lo suficiente como para procrear, y muchas veces más que aquellos saludables. No estoy defendiendo la perfección de la raza, sólo quiero sugerir que si el futuro de la especie humana se encuentra en la evolución biológica (o de otro tipo), habría que considerar aplicar una selección genética masiva, feroz, autoritaria. ¿Quién se atrevería a ello en una sociedad dominada por la razón y el humanismo como la nuestra, una sociedad donde es más importante el problema de acabar con el cáncer y la gripe que el problema de la sobrepoblación?
No, mis queridos lectores, la evolución no nos lleva a ningún lugar, por lo menos no a ninguno que nos vaya a resultar agradable.

2b) El futuro de la humanidad se encuentra en el paraíso divino, donde llegarán sólo aquellos con las cualidades morales apropiadas, los otros se perderán en la nada.
Debo admitir que no tengo en principio nada en contra de esta idea. La posibilidad de un paraíso religioso es completamente compatible con la desaparición física de la raza humana (que es lo que aquí se discute y es lo único que actualmente me interesa). Lo que no entiendo es cómo la idea de la perfección moral pueda ser algo así como "lo más importante en nuestra vida", para que lo convirtamos en nuestro fin. No creo que la perfección moral ofrezca sentido a la existencia. 

Sobre la vida después de la muerte sólo me permitiré citar a uno de mis maestros: “La inmortalidad temporal del alma humana, esto es, su eterno sobrevivir aun después de la muerte, no solo no está garantizada de ningún modo, sino que tal suposición no nos proporciona en principio lo que merced a ella se ha deseado siempre conseguir. ¿Se resuelve quizás un enigma por el hecho de yo sobreviva eternamente? Y esta vida eterna ¿no es tan enigmática como la presente?”.


La importancia ética del fin del mundo

El problema es que no hay nada que podamos esperar de nuestra historia: esa miseria autocomplaciente que sirve de marco a la banalidad humana.

Lo único que podemos esperar de nuestro futuro es una humanidad confinada a su situación local en el universo, moralmente deprimente, evolutivamente degenerada, racionalmente impulsiva, tecnológicamente mediocre y padeciendo una ignorancia atávica radical.

Desde este punto de vista, la desaparición de nuestra especie sólo viene a salvarnos de una auto-humillación inevitable. Que mejor argumento a favor del fin del mundo. Carpe diem, hermanos.

Qué diablos me importa la felicidad…


I
Según la casi divina sabiduria de Wikipedia la felicidad es “una emoción resultado de una actividad neural fluida en la que los factores internos y externos interactúan estimulando el sistema límbico”. Desde mi perspectiva esa definición de felicidad es una  pequeña mierda semántica muy bien perfumada. No por estar equivocada, sino precisamente porque es bien correcta.
Según la definición citada anteriormente la felicidad, para decirlo de manera simple, se encuentra atada a toda actividad que logra un intercambio eficaz de fluidos de un sujeto con su entorno. Desde esta perspectiva tomarse una cerveza, eyacular y sacarse los mocos entran dentro de las actividades que nos hacen felices con justa razón y en la misma medida. Tal vez haya otras formas de definir la felicidad que parecen no estar determinadas por esas ridiculeces fisiológicas, pero todo es un suculento engaño.

Contemplemos, por ejemplo, la llamada pirámide de necesidades de Maslow. Según Maslow la satisfacción de las necesidades fisiológicas es sólo la base de la pirámide de la felicidad. Luego se encuentran la seguridad física y social, en un nivel más alto la amistad y otros tipos de sentimientos relacionados, después el reconocimiento social, y en la punta estrecha de la pirámide, la autorrealización (sólo unos poco pendejos acceden a ese nivel (corrijo: el ser pendejos les permite llegar a ese nivel)).

La pirámide de Maslow es una prueba de la idiotez del discurso occidental sobre la felicidad. Comenzando porque, si somos honestos, la pirámide debería estar invertida. Su arista superior debería ser la satisfacción de las necesidades fisiológicas, no la base. El resto de las necesidades sólo sirven de trampolín para satisfacer, de manera más eficaz y cómoda, esas necesidades primitivas. Por ejemplo, no es que el ser humano quiera alcanzar el reconocimiento después que ha satisfecho lo demás, es que el reconocimiento le sirve generalmente para alcanzar fisiológicos propósitos con más eficiencia y sin tanta dificultad.
En la medida en que somos animales sólo nos interesa realmente comer, beber, alejarnos del dolor, un buen orgasmo, ojalá no trabajar, y que no nos jodan el sueño. Somos como cerdos al estilo de Bentham, y no hay manera de negarlo sin parecer ingenuos o imbéciles (perdón, corrijo: ingenuos e imbéciles). Maslow puede tomar su pirámide, enrollarla, y hacer con ella lo que mejor le ayude a su felicidad.

La búsqueda de la felicidad en la espiritualidad y en el alejamiento del deseo no funciona para nadie, aunque se encuentre tan de moda ahora. A medias tal vez lo que se logra es una anulación de la pulsión. Pero en la medida en que hemos tenido que renunciar al mundo sólo logramos estar más atados a él. Al darle la importancia que no tiene, estamos ahora más encadenados que nunca al deseo.

Entonces ya queda bien chamuscado todo lo que se puede decir sobre la felicidad y sus posibles definiciones. 

Pero eso no es todo, lo más desagradable es el comportamiento de los que creen haber alcanzado en este mundo el culmen de la felicidad. Monos de zoológico que adrede se montan en lo más alto del árbol del mundo, con los ojos en blanco y la lengua flácida, mientras se masturban agitadamente de lo lindo frente al público asombrado que, en vez de escandalizarse, celebra con alegría el fluido que a sus caras cae desde las alturas.
Que no se entienda que estoy haciendo aquí una apologética de la tristeza, de la tragedia, del drama, del dolor. No defiendo la tristeza, la tragedia, el drama o el dolor pues estos sentimientos y manifestaciones se encuentran en el mismo plano de la felicidad, ¿cómo definir la felicidad sino teniendo su igual de puerco contrario a su ladito de referencia?
II
Me siento asombrado de la manera en que los humanos definen la felicidad. Pero eso no es lo único, lo más escandaloso de todo es el valor que le dan… Felicidad: el fin de fines. Por favor, con razón el mundo humano esta tan jodido. Entre más reflexiono alrededor del discurso sobre la felicidad más me convenzo que la felicidad es una mierda repugnante que nos quieren vender, y ni hablar de la moneda con la que la pagamos.
Vivimos nuestras vidas racionalizando nuestra felicidad hasta el punto que nos perdemos todos los acontecimientos verdaderamente interesantes a nuestro alrededor. El mundo sucede frente a nuestros ojos pero nosotros nos encontramos demasiado desesperados frotándonos contra él para verlo bien y disfrutarlo de verdad.
El mundo nos amenaza con verdades y peligros mientras nosotros seguimos sonriéndole a la cara como retrasados.

La maravilla, la hermosura del mundo se encuentra constituida porque es en su naturaleza injusto, cruel y voraz. La felicidad se encuentra totalmente excluida de ese complejo organismo que es el mundo. Sólo el ser humano ha construido un reino aparte donde puede autodefinirse como feliz, autocomplaciente y sano. Colocando además allí esos valores como el fin de la existencia. Es por esto que todas las construcciones amuralladas del hombre poseen ese sabor de la angustia, de la desesperación propia del que nada significa, nada salvo lo que él desea significar. La dignidad del hombre, su ser libre, su capacidad de ser feliz, su poder de forjar su propio mundo, es así la prueba más fehaciente de su falta de valor, de su cretinez.

Sin contar lo obvio: que ese reino de idiocias antropológicas no es más que un escupitajo gris en la arena de accidentes de la física, la biología y la historia, y aunque quedaría bien en este lugar una amplia descripción de este reino mamífero artificial no creo que sea necesaria… ¿Cómo es posible vivir feliz en este mundo de mierda? Sólo perteneciendo a la cagada, acomodándose bien en su tibieza. Señores y señoritas, procuren alejarse del olor mientras se pueda.

¿Cuál es entonces desde mi punto de vista el propósito de la vida? Considero realmente que no hay ningún propósito específico, pero si tengo que apostar le he apostado desde hace años al asombro y a la ironía, y sólo es posible alcanzar lo último con algo de amargura (que no necesariamente es sinónimo de tristeza, ni contrario a la felicidad). Lo que quiero decir es que hay que tener un poco envenenada el alma para tener una justa visión del mundo. La ironía obviamente es actividad del pensar, y el pensar es por esencia insolente. La malparidez propia del pensamiento sincero sólo es posible con oscuridades incrustadas en el corazón… Me siento hablando en este punto circularidades inútiles, así que me callo. Elevo más bien un saludo fraterno a ese Schopenhauer secreto que todos deberíamos llevar dentro, y los que no lo tienen que pena, que sigan pegándose felices tiros en el alma, como dijo mi maestro. Su felicidad, su complacencia y su tontería existen para que me pueda mofar de algo en el silencio de mi habitación, así que entre todos nos ayudamos.
III
Hace cierto tiempo supe de un grotesco cortometraje llamado Rubber Johnny, de Chris Cunningham (aconsejo verlo aqui, que sólo dura 6 min). Esta excelente pieza de arte (dicho sin ironía) poco a poco se ha vuelto en mi mente la más pura representación del ser humano y de su búsqueda de la felicidad…

Somos como ridículos Rubber Johnnies adquiriendo la felicidad por medio de las más absurdas fantasías. Malditos abortos que deslizan sebosos usados condones en los múltiples penes de nuestra propia estupidez. Dejando entrar en nuestras vaginas la suavidad palpitante del mundo gangrenoso y sucio que hemos forjado. Acompañados de nuestros mierdosos perros cabezones tan sucios y dignos como nosotros. Esnifando el polvo blanco de la bobada, de la bodoquería ridícula ad nauseam… No hagas tanto ruido, Johnny, que va a venir papá dios abriendo de nuevo la puerta del universo y te va a dañar la fiesta de la felicidad en tu mundo de penumbras. Sigue torciéndote elástico para que puedas alcanzar con más facilidad tus propios genitales. No renuncies por favor a tu sueño de DJ Mix Dancer, para que todas las parapléjicas deformes de mil mundos te limpien las heces allí mismo donde las produces… Pero aquí la voz es la del mismo Johnny Human que se da ánimos a sí mismo.

Si la felicidad es eso, pueden dejarme amargado, entonces díganme hijueputa. Quedaré encantado, y una sonrisa de felicidad será mi respuesta.

Depravaciones Mamíferas I



En estos días DC pasa un programa donde un científico genetista afirma: “la humanidad siempre ha estado a un paso de la naturaleza y pronto estaremos en capacidad de liderar nuestra evolución”… Qué palabras tan perversas.

Si yo pudiera tener a todos los humanos en un mismo plano procuraría alinearlos de tal manera que con un disparo de cañón les volara la cabeza a todos al mejor estilo de Calígula. Como me regocijaría contemplando la esfera de hierro y la estela de sesos y sangre que iría dejando en su interminable recorrido, como un cometa carmesí directo a la gloria.
Pero aquí no hay que engañarse pensando que mi antipatía es sólo contra los humanos (el caso del ser humano es muy especial, por supuesto). 

La molestia es con los mamíferos (Mammalia) en general.

La lista de las cosas viles y superfluas que han traído los mamíferos a este planeta es tan grande y obvia que hacerla resulta casi un acto de pedantería: la falta de sutileza, la agitación impúdica y desesperada, la pérdida de líquidos innecesaria, la interacción sinsentido entre individuos, el juego y la crueldad, el gasto poco ecológico del oxígeno para soportar sus fisiologías homeotérmicas, el mal olor, la torpeza imperdonable de sus primeros años como crías… En el caso del mamífero humano no creo necesario pasar por la desgracia de recordar detalles. 
Poco se ha dicho sobre los beneficios ecológicos de la clase mamífera porque simplemente hay poco que decir: además de servir en algunos casos como alimento de ciertas nobles especies, como las serpientes y los cocodrilos, el mamífero es totalmente prescindible en los sistemas ecológicos del planeta. El puesto de los mamíferos herbívoros bien podrían ocuparlo otras especies, y los mamíferos carnívoros generalmente tienen como presas a otros mamíferos. Si, señores y señoritas mamíferos: el mamífero está sobrevalorado. Nosotros sobramos.

Un asunto para reflexionar: los mamíferos son el origen incluso del machismo en la naturaleza, y el machismo es una distorsión vil: la naturaleza es esencialmente femenina. El macho tiene un papel de simple instrumento copulador que permite una mezcla de genes más rica y rápida (es sabido que a los machos les gusta la velocidad), pero hasta allí. Muchas veces pueden que garanticen una primera alimentación de la hembra y sus huevos, en el caso conocido de algunas arañas y las mantis. En otros son sólo parásitos gordos como en algunos peces (muchos hombres conservan estos comportamientos como instintivos). 
La hembra en cambio no necesita excusas, ella contiene la clave de la especie. Tan grande es esta verdad que, de hecho, biológicamente, todos los machos no son sino hembras deformadas. Existen casos en los que ni siquiera el macho es necesario, como en algunos lagartos que se reproducen por partenogénesis, o el fenómeno del hermafroditismo en algunos moluscos o corales. 
Pero en los mamíferos hay una inversión torcida de ese orden natural, pues la mayoría de las especies mamíferas han colocado la ignorancia, bravuconería y estupidez del macho por encima de la sutileza e inteligencia de la hembra. 

Queridos hombres, nosotros no nos merecemos el mundo.

Por todas estas razones alinearía también en la fila anterior desde los ratones hasta las ballenas azules. No cabe duda que la bala de cañón necesitaría ser lanzada con vigor. La única excepción que veo en esta lista son los mamíferos felinos. No tengo mas razones salvo el decir que me caen bien, lo que no pasa con el resto.