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No me soporto a los ateos (Sobre Nietzsche)



He decidido que ya no me aguanto más a los ateos. 
Esos ateos fans de la ciencia, liberales radicales, democráticos y defensores de una moral secular fundamentada en la razón. Son lo peor, y si a eso le agregamos un poco de marxismo trasnochado resultan insoportables.

El problema para mi no es si creen o no creen en dios, en ese sentido la idea de este manuscrito no es intentar convencerlos de su existencia, ese asunto me tiene sin cuidado. 
El problema es aquel aire de autosuficiencia ética e intelectual que exudan, el problema es ese síndrome profiláctico de estreñimiento racional que padecen, la cantidad de animaladas absurdas que perpetran al justificar sus  posiciones.

Por otro lado es necesario aclarar lo siguiente: si me ponen a elegir entre vivir en una sociedad atea y una llena de ridículos fanáticos creyentes con un pandero bajo la axila, preferiría, en general, a los sórdidos ateos, así me tocara votar cada 4 años. Digo en general pues, por ejemplo, si estuviera en el baño comunal de una cárcel, preferiría tener detrás a la encarnación moral de Jesucristo, antes que a un incrédulo gentil, si se me cayese el jabón.

De repente, para empezar, me parece fastidiosa la manera como el ateo promedio hace uso de Nietzsche como si fuera un pensador de vanguardia, mártir de la guerra santa de la razón pura contra la religión. Y es que no hay página de ateos donde no busquen apoyo, de una u otra manera, en el pobre Nietzsche. Para los ateos, él parece ser lo que para los cristianos San Juan Evangelista y hay que reconocer que en un primer momento la sabiduría popular los apoya: ¿no fue Nietzsche quien escribió el anticristo, quien se levantó de su caverna con un a viva voz “dios ha muerto”, quien afirmó que la religión es decadente, de esclavos de débiles y pusilánimes? Efectivamente, pero…
Hablemos de Friedrich Nietzsche, pequeños ateos ignorantes, (pero, querido lector, debe usted imaginar esta última frase verbalizada con la oratoria de un Bugs Bunny colocando un pesado ladrillo dentro del guante blanco con el que desea abofetear a Daffy Duck).
 ...
Nietzsche realiza una crítica principalmente a dos religiones: Cristianismo y Budismo (considerando el budismo una religión). Sin embargo, la crítica no es la misma. En un sentido muy general la crítica al budismo es mucho más bondadosa y ambigua. Esto ya sugiere algo importante: no todas las religiones, para Nietzsche, van al mismo saco. Las religiones que él critica son las religiones pesimistas, nihilistas, resentidas con la vida, las religiones que promueven los valores del rebaño, aquellas que ven en el dolor, la piedad y la bondad, los valores principales de la moral. De esta forma, la principal enfermedad del cristianismo no es la figura de dios, sino la moral concreta (y la sociedad) a la que se encuentra asociada.
Además, para Nietzsche, la conexión entre moral cristiana y la decadente democracia es muy fuerte... Así, en la medida en que ustedes mis queridos ateos ilustrados ignorantes se consideran muy liberales y democráticos, muchos de ustedes usan a Nietzsche sin darse cuenta que, si él se los encontrara por una calle oscura y solitaria, lo más probable es que los patearía con asco hasta que se le desgastaran los zapatos. 
Dejemos que hable el propio Nietzsche:
"...el Buda dijo: "¡No adules a tu bienhechor!" Repitamos estas palabras en una Iglesia cristiana; inmediatamente ellas fumigarán el aire de todo germen cristiano"
"...el cristianismo fue, desde su origen, esencial y radicalmente, saciedad y disgusto de la vida, que no hacen más que disimularse y solaparse bajo la máscara de la fe en "otra" vida, en "una vida mejor"
"...el cristianismo es esa negación de la voluntad de vivir erigida en religión"
"...el cristianismo con su moral acarrea la ruina de los tipos más fuertes, más elevados y varoniles, y favorece a una especie de hombres de rebaño; el cristianismo es una preparación de la mentalidad democrática"
"...lo que hizo posible al cristianismo no fue la corrupción del mundo antiguo mismo, de la antigüedad aristocrática, como se cree comúnmente; nunca se condenará con suficiente rigor la idiotez erudita que sostiene todavía punto de vista semejante. Precisamente en los tiempos en que en todo el Imperio Romano se cristianizaron las masas enfermas y corruptas del bajo pueblo, el tipo opuesto al aristocratismo, hallaba su expresión más plena y hermosa. Se impuso la compacta mayoría; triunfó el democratismo de los instintos cristianos..."
"...el cristianismo, como gran movimiento popular del imperio romano, es la entronización de los peores, de los incultos, de los oprimidos, de los enfermos, de los extraviados, de los pobres, de los esclavos, de las viejas, de los cobardes; en suma, de todos aquéllos que tienen motivos para suicidarse, pero carecen del valor para hacerlo"
Ahora bien, Nietzsche critica la religión cristiana de una manera agresiva, pero por otro lado, defiende en muchas partes lo que él llama un sentimiento o instinto religioso. Para Nietzsche este instinto religioso se manifiesta en el hombre en tanto él es creador de dioses, un artista creador. Desde esta perspectiva, la crítica al cristianismo no viene de una posición atea sino, maravillosamente, de una particular valoración del instinto religioso: el problema con el cristianismo es que suprime ese instinto creador, colocando a un dios como el único posible, tratando a ese dios, no como una creación al servicio del hombre, sino como algo que se opone al hombre y lo despoja de su humanidad.
Si una religión es posible, diría Nietzsche, debe ser consciente de su carácter de “obra de arte” y debe estar al servicio de la vida, no en su contra. En el momento en que somos creadores, somos conscientes de nuestra "mentira" (también la ciencia, para Nietzsche, es una mentira), pero la abrazamos como nuestra, pues sirve a nuestros fines humanos.
Esto nos lleva a una reflexión muy importante: si por "ateísmo" se entiende el afirmar que dios no existe, entonces Nietszche es ateo (aunque hay diferentes formas de existencia que él estaría dispuesto a admitir).  Pero, si por ateísmo se entiende el no creer en dios (o en dioses), Nietzsche no sólo no es ateo, sino que a su manera nos anima a creer.
Incluso se pregunta cómo sería una religión que afirmara la vida, y cómo sería el dios (o los dioses) de una religión así. Así que todos aquellos pulcros ateos racionales pueden imaginarse cómo sería la bienaventurada y valiosa vida de un hombre si como dios tuviera una diosa-buscona libertina con infinitos clítoris en tembloroso éxtasis erótico, que le ofreciese saciar simbólicamente (con todo el ornato místico-ritualístico correspondiente) todos sus sacrosantos depravados placeres. E incluso en esto último (Nietzsche acepta), el cristianismo tiene algo que ofrecer.
De nuevo es él mismo el que coloca el tiro de gracia en el seso ateo:
"...el Dios moral cristiano no es sostenible. En conse­cuencia, «ateísmo»-como si no pudiera haber nin­gún otro tipo de Dioses"
"...¡y cuántos nuevos dioses son aún posibles!... En mí mismo, en quien quiere revivir de nuevo el ins­tinto religioso, es decir, creador de dioses, ¡cuán diver­so, cuán diferente se me ha revelado cada vez lo divi­no!... Demasiadas cosas extrañas han pasado ya ante mí, en aquellos instantes sin tiempo que nos caen en la vida como desde la Luna y donde en definitiva no se sabe nada de lo viejo que ya se es ni de lo joven que todavía se será... Yo no quiero dudar de que hay mu­chos tipos de dioses"
"...tenemos necesidad de la mentira para vencer esta “verdad”, es decir para vivir [...]. La metafísica, la moral, la religión, la ciencia [...] son tomadas en consideración sólo como diversas formas de mentira: con su ayuda se cree en la vida. “La vida debe inspirar confianza”: el deber planteado en estos términos es inmenso. Para cumplir con él, el hombre debe ser por naturaleza un mentiroso, debe ser, antes que ninguna otra cosa, un artista..."
"por ejemplo, la ebriedad religiosa y la excitación sexual (dos profundos sentimientos, por fin casi extrañamente coordinados. ¿Qué es lo que les gusta a todas las mujeres pías, viejas o jóvenes? Respuesta: un santo con bellas piernas, aún joven, aún idiota...)"
"...para que sea factible el amor, Dios debe ser una persona; para que puedan hacerse valer los instintos más soterrados, Dios debe ser joven. Ha de llevarse a primer plano un hermoso santo para el ardor de las mujeres, y una Virgen para el de los hombres. Esto en el supuesto de que el cristianismo quiera imponerse en un terreno donde ya cultos afrodisíacos o de Adonis han determinado el concepto del culto. El concepto de la castidad acentúa la vehemencia y profundidad del instinto religioso; presta al culto un carácter más cálido, más exaltado, más fervoroso.
El amor es el estado en que el hombre ve las cosas, mas que en ningún otro, tal como no son. En él se manifiesta cabalmente el poder de ilusión, lo mismo que el de transfiguración"

Por otro lado tenemos el asunto de la razón y la ciencia. Aquellos que aman a Nietzsche por ser la figura del  "sacerdote ateo" por lo común son superfreaks de la ciencia y de la racionalidad. De lo que no se dan cuenta estas pobres almas es que Nietzsche condena la ciencia moderna por las mismas razones que condena al cristianismo: la ciencia no se reconoce como mentira, y en esa medida quiere imponer una visión de mundo que destruye todas las demás, incluyendo el instinto religioso del que hablábamos.
Puede afirmarse incluso que para Nietzsche ese instinto religioso-estético-erótico, es más valioso que las ciencias. Esta idea es uno de sus pensamientos más profundos:

"...desde hace diecisiete años no me canso de denunciar la influencia desespiritualizadora de nuestro medio científico actual. La dura labor a que el volumen tremendo de las ciencias condena hoy a todos los individuos es una de las causas principales de que para los espíritus plenos, pletóricos y profundas ya no existan ni una educación ni educadores que les sean adecuados"
"...pero ¿qué principio, qué credo expresa más exactamente el cambio decisivo, la preponderancia ahora alcanzada por el espíritu científico sobre el espíritu religioso inventor de los dioses?" 
"...no se encuentra en las cosas nada más que lo que uno mismo ha introducido en ellas: ¿a este juego infantil del que no deseo pensar mal se le llama ciencia? Muy al contrario, continuemos con ambas actividades; necesitamos buen coraje para ambas, ¡los unos para reencontrar, los otros-nosotros otros-para introducir!
El hombre no encuentra en las cosas finalmente nada más que lo que uno mismo ha introducido en ellas: el reencontrar se llama ciencia, el introducir: arte, religión, amor, orgullo"

Así que la próxima vez que tu, mi respetado ateo, hables de Friedrich Nietzsche como un apoyo para tus convicciones más profundas, procura conseguirte primero una copia de "El Anticristo" y leerlo, y si eres de los que han tenido la deferencia de leerlo, sin entenderlo en su complejidad, te sugiero de manera comedida que lo enrolles y te lo introduzcas donde mejor te arrellane. Leer a Nietzsche y desear sacar de su lectura lo que a uno le de la regalada gana, es uno de los síntomas mas precisos de la imbecilidad académica (junto con el monocausalismo y la lucha de clases).

No sólo es borrico usar a Nietzsche para apoyar el ateísmo y la crítica fundamentalista a la religión, sino que es tan erróneo como pretender demostrar la Tesis de Church-Turing apoyándose en lo que uno encuentra escrito en una caja de tampones.

Termino con una última reflexión del maestro atormentado sobre la ciencia:
"Lo mismo sucede con esa creencia con la cual se satisfacen tantos sabios materialistas, la creencia en un mundo que debe tener su equivalente y su medida en el pensamiento humano en la evaluación humana, en un “mundo de verdad”, al cual nos podríamos acercar en último análisis, con ayuda de nuestra humana razón, pequeña y cuadrada. ¿Cómo? ¿Queremos realmente dejar que se degrade de esa manera la existencia a ser un ejercicio de calculistas y a un arrellanarse de los matemáticos en su cuarto? Ante todo, no se la debe querer despojar de la pluralidad de sentido de su carácter: ¡eso exige el buen gusto, señores míos, el gusto del respeto frente a todo lo que va más allá de vuestro horizonte! Que sólo sea correcta una interpretación del mundo [...] una interpretación tal que permite contar, calcular, pesar, ver y palpar, y nada más, eso es una torpeza y una ingenuidad, suponiendo que no sea una enfermedad mental ni un idiotismo [...] Una interpretación “científica” del mundo, como vosotros la entendéis, podría ser por consiguiente, inclusive, una de las más estúpidas, esto es, la más pobre de todas las interpretaciones posibles del mundo" 


PD: si les molestó que no hubiera referencias apropiadas en las citas, lo pueden entender como una invitación a leer a Nietzsche. Tampoco les voy a facilitar el trabajo.



Razones a favor del Fin del Mundo




Entendamos aquí la expresión “fin del mundo” de esta manera: la extinción de la humanidad.


Las razones por las cuales los seres humanos pueden desaparecer son variadas y no excluyen en principio razones místico religiosas. Lo importante en este caso no es la causa, sino el efecto.

Nuestra civilización occidental ha estado obsesionada con la idea del fin del mundo desde hace ya tiempos, y con mucha razón. El apocalipsis bíblico machacó la mente de los pobres campesinos medievales con trompetas, putas montadas en dragones, corderos con pulgares oponibles, muchedumbres tatuadas con nombres contestatarios y otras alucinaciones menores. Ese miedo ha sobrevivido como toda otra conmiseración religiosa… 

La otra religión occidental (la ciencia) también ha colocado la tranquilidad humana en jaque por generaciones enteras. El universo ptolemaico era muy tranquilo, encerrada en esferas perfectas la tierra estaba protegida de todo, salvo del demonio que corroía almas y genitales. Copérnico y su banda de malhechores abrieron entonces el universo, y con él entraron asteroides asesinos, marcianos invasores, megacolisiones planetarias. La ciencia actual añadió a la antigua lista de anticristos a las supernovas, los agujeros negros, las estrellas de neutrones, los planemos, las inversiones de los polos, las tormentas solares... Las hijas de nuestra ciencia (la tecnología y la soberbia) han colaborado con lo suyo, bombas atómicas, contaminación, mutaciones artificiales de virus, calentamiento global… No hay un fin del mundo que no haya sido considerado, y en cierto punto facilitado, por nuestra naturaleza paranoica de simios arborícolas.

Sin embargo quisiera hoy considerar el fin del mundo (la desaparición de nuestra especie) como un favor que nos hacen, o que nos hacemos. Quisiera considerar el fin del mundo no tanto como un mal, sino como una necesidad ética que debería ser pensada seriamente como algo deseable.

Ahora bien, dispuestos a ver el fin del mundo como algo horrible, ¿cuales son las razones a favor de esto? (además de la evidente pérdida de vidas humanas), es decir, ¿por qué es necesario rechazar la extinción de la raza humana? ¿Qué hay de existencialmente bueno en nuestra especie para ser considerada como algo positivo que debe ser conservado?

Un número sin fin de respuestas pueden darse que se apoyen en cosas positivas que los hombres hayamos hecho en el presente o en el pasado. Pero, considerando en una balanza el peso relativo de esas buenas obras, con la tormentosa gravedad de las cosas viles y asquerosas que los seres humanos nos hemos hecho a nosotros, a nuestros hermanos animales y al mundo entero, la idea de considerar la conservación de la raza humana como algo deseable es algo a mi parecer ridículo, y hasta de inconfundibles y perversas características diabólicas.

Así, si alguna respuesta benévola con la raza humana es posible dar, esa respuesta debe girar alrededor, no de nuestro pasado o presente como especie, sino alrededor de nuestro futuro. Es decir, los únicos argumentos posibles son simples hipótesis de cosas por suceder.

Aun así, considero necesario enfrentarme a estas extravagancias para mostrar su carácter risible.

De manera muy general se han considerado dos respuestas moralmente positivas cuando se pregunta por nuestro futuro:

  1. El futuro de la humanidad se encuentra en que en ella ha crecido la conciencia, la cual posibilitará que el universo se conozca a sí mismo.
  1. El futuro de la humanidad es la perfección moral del hombre.

Enfrentémonos a la primera de estas gansadas entonces y mostremos lo evidente.¿En que demonios piensa una persona que afirma algo como 1?

1a) El futuro de la humanidad se encuentra en el espacio, colonizándolo y esparciendo la vida y la conciencia por todo el universo. Intentemos entender, el que dice lo anterior obviamente piensa en películas y series de ciencia ficción como Stark Trek, por ejemplo. Los seres humanos recorriendo el cosmos al son de pulsos Warp. Viajando por agujeros negros con naves del tamaño de asteroides. Llevando la vida a galaxias ignotas, sembrando frijolitos en planetas desconocidos… Por favor, esas son idioteces de ciencia ficción de los 70s y 80s, cuando todavía no considerábamos el daño local que le hacemos a nuestro propio planeta. Refutar esta estupidez es sencillo. Cuando logremos el nivel de tecnología necesario para hacer realidad esos sueños infantiles ya hace rato que no existiremos, pues el daño que le hacemos a este planeta terminará matándonos. Y aunque el daño no sea suficiente para extinguirnos, los grandes países y las grandes economías sucumbirán. Garantizar el fluido de los materiales no renovables del planeta (o potencialmente renovables pero en peligro, como el agua) será nuestra prioridad tecnológica. Garantizar nuestra alimentación será otra. Considerar paliativos para los daños que hemos hecho al ecosistema terrestre será la tercera. Que pena amigos frikis de la ciencia ficción pero, puede que lleguemos a Marte alguna vez (y hasta eso lo pongo en duda) por curiosidad tal vez lo haremos, para decir que pudimos. Pero colonizar a Marte no será una meta humana real nunca. Estaremos muy ocupados arreglando nuestro propio basurero en casa. ¿Cómo esperamos entonces llevar la conciencia a todos los terrenos del universo? Esa es una patosidad ignorante.

1b) El futuro de la humanidad se encuentra en el conocimiento total, en descubrir la esencia misma del universo, su origen, misterios y futuro. Cualquier persona con algo de formación en metodología científica sabe muy bien que el afán humano de captar la verdad del universo es una lúgubre ilusión medieval. La ciencia no logra eso. Nuestras teorías científicas son más instrumentos que verdades. Esto es harto conocido. Pero aquí me quiero enfocar más bien en otro tipo de refutación, una idea que llamo, el Efecto Local, y que supone que es imposible en principio conocer la verdad:
Imaginemos que nuestra galaxia se encuentra ubicada en un punto del universo tal que nuestras mediciones y percepciones se encuentran alteradas por algún tipo de Mega-evento de proporciones cosmológicas (una onda de choque de una Tera-explosión cósmica, una emisión de energía de proporciones grotescas producida por un ente desconocido que afecta toda la sección del universo de la que somos conscientes, bla bla bla). Las consecuencias de este evento alteran tanto nuestras percepciones y mediciones, que todas nuestras teorías físicas cosmológicas no sólo son incorrectas, sino que no tenemos los medios para volverlas correctas. El big bang, por ejemplo, sería una ilusión local. Si algún estúpido se las da de inteligente afirmando que un evento así sería imposible pues el tamaño del universo tal como se le conoce no permitiría la cantidad de masa/energía/espacio para provocarlo, pues responderíamos que lo que nosotros consideramos el posible tamaño de nuestro universo es sólo una ilusión producto del Efecto Local (otro nombre para el Efecto Local es simplemente este: la negación del principio cosmológico). Por lo que sabemos nuestro universo podría ser un pedazo de moco que dios dejó pegado en su almohada… Qué le vamos a hacer, no hay ciencia que refleje más nuestro provincialismo e ignorancia que la física.



Foto capturada por el Hubble a 9000 años luz de la tierra (hasta el universo nos saca el dedo)


Todavía nos falta tomar en cuenta la otra posible respuesta positiva sobre nuestro futuro: la perfección moral. 


  1. El futuro de la humanidad es la perfección moral del hombre.

Esta respuesta es obviamente fruto de la religión por un lado, y del carácter humanista de nuestra filosofía por el otro. ¿Qué formas concretas podemos darle a esta idea respuesta?

2a) El futuro de la humanidad se encuentra en ser un intermedio evolutivo para el surgimiento de una nueva especie más adaptable, inteligente y pacífica. Efectivamente creo que nuestra capacidad moral está sujeta a nuestra historia natural. Nuestra inclinación al egoísmo y a la violencia es fruto de nuestra evolución como lo son nuestros cerebros. De esa manera, esta idea lo que propone es que la evolución futura del ser humano podrá superar todas esos vestigios bestiales y hacernos libres en la razón y el amor. Podríamos ser un eslabón final en la generación natural de una nueva especie que sería algo así como ángeles terrestres que transformen la tierra en su paraíso particular de bondades… 

Penoso razonamiento.

La clave de la evolución es la selección. La pregunta es qué tipo de selección hemos realizado en nuestra especie a lo largo de siglos y qué tipo de selección estamos en capacidad de proveernos.
Me parece que si hay rasgos de nuestra especie que nos hemos encargado de seleccionar son los rasgos violentos, egoístas e interesados. La inteligencia y la virtud ética es un rasgo importante que deberíamos cultivar genéticamente, pero son precisamente los más inteligentes y éticos los que menos se reproducen y legan a la posteridad sus genes. Podría tal vez decirse que los más saludables y los más hermosos son los que más probabilidades tienen de conseguir pareja, pero en una sociedad que tiene la vida y la salud como los valores últimos de la humanidad, aquellos que nacen con defectos y enfermedades cada vez más aumentan por medio de la medicina su probabilidad de vivir lo suficiente como para procrear, y muchas veces más que aquellos saludables. No estoy defendiendo la perfección de la raza, sólo quiero sugerir que si el futuro de la especie humana se encuentra en la evolución biológica (o de otro tipo), habría que considerar aplicar una selección genética masiva, feroz, autoritaria. ¿Quién se atrevería a ello en una sociedad dominada por la razón y el humanismo como la nuestra, una sociedad donde es más importante el problema de acabar con el cáncer y la gripe que el problema de la sobrepoblación?
No, mis queridos lectores, la evolución no nos lleva a ningún lugar, por lo menos no a ninguno que nos vaya a resultar agradable.

2b) El futuro de la humanidad se encuentra en el paraíso divino, donde llegarán sólo aquellos con las cualidades morales apropiadas, los otros se perderán en la nada.
Debo admitir que no tengo en principio nada en contra de esta idea. La posibilidad de un paraíso religioso es completamente compatible con la desaparición física de la raza humana (que es lo que aquí se discute y es lo único que actualmente me interesa). Lo que no entiendo es cómo la idea de la perfección moral pueda ser algo así como "lo más importante en nuestra vida", para que lo convirtamos en nuestro fin. No creo que la perfección moral ofrezca sentido a la existencia. 

Sobre la vida después de la muerte sólo me permitiré citar a uno de mis maestros: “La inmortalidad temporal del alma humana, esto es, su eterno sobrevivir aun después de la muerte, no solo no está garantizada de ningún modo, sino que tal suposición no nos proporciona en principio lo que merced a ella se ha deseado siempre conseguir. ¿Se resuelve quizás un enigma por el hecho de yo sobreviva eternamente? Y esta vida eterna ¿no es tan enigmática como la presente?”.


La importancia ética del fin del mundo

El problema es que no hay nada que podamos esperar de nuestra historia: esa miseria autocomplaciente que sirve de marco a la banalidad humana.

Lo único que podemos esperar de nuestro futuro es una humanidad confinada a su situación local en el universo, moralmente deprimente, evolutivamente degenerada, racionalmente impulsiva, tecnológicamente mediocre y padeciendo una ignorancia atávica radical.

Desde este punto de vista, la desaparición de nuestra especie sólo viene a salvarnos de una auto-humillación inevitable. Que mejor argumento a favor del fin del mundo. Carpe diem, hermanos.

Qué diablos me importa la felicidad…


I
Según la casi divina sabiduria de Wikipedia la felicidad es “una emoción resultado de una actividad neural fluida en la que los factores internos y externos interactúan estimulando el sistema límbico”. Desde mi perspectiva esa definición de felicidad es una  pequeña mierda semántica muy bien perfumada. No por estar equivocada, sino precisamente porque es bien correcta.
Según la definición citada anteriormente la felicidad, para decirlo de manera simple, se encuentra atada a toda actividad que logra un intercambio eficaz de fluidos de un sujeto con su entorno. Desde esta perspectiva tomarse una cerveza, eyacular y sacarse los mocos entran dentro de las actividades que nos hacen felices con justa razón y en la misma medida. Tal vez haya otras formas de definir la felicidad que parecen no estar determinadas por esas ridiculeces fisiológicas, pero todo es un suculento engaño.

Contemplemos, por ejemplo, la llamada pirámide de necesidades de Maslow. Según Maslow la satisfacción de las necesidades fisiológicas es sólo la base de la pirámide de la felicidad. Luego se encuentran la seguridad física y social, en un nivel más alto la amistad y otros tipos de sentimientos relacionados, después el reconocimiento social, y en la punta estrecha de la pirámide, la autorrealización (sólo unos poco pendejos acceden a ese nivel (corrijo: el ser pendejos les permite llegar a ese nivel)).

La pirámide de Maslow es una prueba de la idiotez del discurso occidental sobre la felicidad. Comenzando porque, si somos honestos, la pirámide debería estar invertida. Su arista superior debería ser la satisfacción de las necesidades fisiológicas, no la base. El resto de las necesidades sólo sirven de trampolín para satisfacer, de manera más eficaz y cómoda, esas necesidades primitivas. Por ejemplo, no es que el ser humano quiera alcanzar el reconocimiento después que ha satisfecho lo demás, es que el reconocimiento le sirve generalmente para alcanzar fisiológicos propósitos con más eficiencia y sin tanta dificultad.
En la medida en que somos animales sólo nos interesa realmente comer, beber, alejarnos del dolor, un buen orgasmo, ojalá no trabajar, y que no nos jodan el sueño. Somos como cerdos al estilo de Bentham, y no hay manera de negarlo sin parecer ingenuos o imbéciles (perdón, corrijo: ingenuos e imbéciles). Maslow puede tomar su pirámide, enrollarla, y hacer con ella lo que mejor le ayude a su felicidad.

La búsqueda de la felicidad en la espiritualidad y en el alejamiento del deseo no funciona para nadie, aunque se encuentre tan de moda ahora. A medias tal vez lo que se logra es una anulación de la pulsión. Pero en la medida en que hemos tenido que renunciar al mundo sólo logramos estar más atados a él. Al darle la importancia que no tiene, estamos ahora más encadenados que nunca al deseo.

Entonces ya queda bien chamuscado todo lo que se puede decir sobre la felicidad y sus posibles definiciones. 

Pero eso no es todo, lo más desagradable es el comportamiento de los que creen haber alcanzado en este mundo el culmen de la felicidad. Monos de zoológico que adrede se montan en lo más alto del árbol del mundo, con los ojos en blanco y la lengua flácida, mientras se masturban agitadamente de lo lindo frente al público asombrado que, en vez de escandalizarse, celebra con alegría el fluido que a sus caras cae desde las alturas.
Que no se entienda que estoy haciendo aquí una apologética de la tristeza, de la tragedia, del drama, del dolor. No defiendo la tristeza, la tragedia, el drama o el dolor pues estos sentimientos y manifestaciones se encuentran en el mismo plano de la felicidad, ¿cómo definir la felicidad sino teniendo su igual de puerco contrario a su ladito de referencia?
II
Me siento asombrado de la manera en que los humanos definen la felicidad. Pero eso no es lo único, lo más escandaloso de todo es el valor que le dan… Felicidad: el fin de fines. Por favor, con razón el mundo humano esta tan jodido. Entre más reflexiono alrededor del discurso sobre la felicidad más me convenzo que la felicidad es una mierda repugnante que nos quieren vender, y ni hablar de la moneda con la que la pagamos.
Vivimos nuestras vidas racionalizando nuestra felicidad hasta el punto que nos perdemos todos los acontecimientos verdaderamente interesantes a nuestro alrededor. El mundo sucede frente a nuestros ojos pero nosotros nos encontramos demasiado desesperados frotándonos contra él para verlo bien y disfrutarlo de verdad.
El mundo nos amenaza con verdades y peligros mientras nosotros seguimos sonriéndole a la cara como retrasados.

La maravilla, la hermosura del mundo se encuentra constituida porque es en su naturaleza injusto, cruel y voraz. La felicidad se encuentra totalmente excluida de ese complejo organismo que es el mundo. Sólo el ser humano ha construido un reino aparte donde puede autodefinirse como feliz, autocomplaciente y sano. Colocando además allí esos valores como el fin de la existencia. Es por esto que todas las construcciones amuralladas del hombre poseen ese sabor de la angustia, de la desesperación propia del que nada significa, nada salvo lo que él desea significar. La dignidad del hombre, su ser libre, su capacidad de ser feliz, su poder de forjar su propio mundo, es así la prueba más fehaciente de su falta de valor, de su cretinez.

Sin contar lo obvio: que ese reino de idiocias antropológicas no es más que un escupitajo gris en la arena de accidentes de la física, la biología y la historia, y aunque quedaría bien en este lugar una amplia descripción de este reino mamífero artificial no creo que sea necesaria… ¿Cómo es posible vivir feliz en este mundo de mierda? Sólo perteneciendo a la cagada, acomodándose bien en su tibieza. Señores y señoritas, procuren alejarse del olor mientras se pueda.

¿Cuál es entonces desde mi punto de vista el propósito de la vida? Considero realmente que no hay ningún propósito específico, pero si tengo que apostar le he apostado desde hace años al asombro y a la ironía, y sólo es posible alcanzar lo último con algo de amargura (que no necesariamente es sinónimo de tristeza, ni contrario a la felicidad). Lo que quiero decir es que hay que tener un poco envenenada el alma para tener una justa visión del mundo. La ironía obviamente es actividad del pensar, y el pensar es por esencia insolente. La malparidez propia del pensamiento sincero sólo es posible con oscuridades incrustadas en el corazón… Me siento hablando en este punto circularidades inútiles, así que me callo. Elevo más bien un saludo fraterno a ese Schopenhauer secreto que todos deberíamos llevar dentro, y los que no lo tienen que pena, que sigan pegándose felices tiros en el alma, como dijo mi maestro. Su felicidad, su complacencia y su tontería existen para que me pueda mofar de algo en el silencio de mi habitación, así que entre todos nos ayudamos.
III
Hace cierto tiempo supe de un grotesco cortometraje llamado Rubber Johnny, de Chris Cunningham (aconsejo verlo aqui, que sólo dura 6 min). Esta excelente pieza de arte (dicho sin ironía) poco a poco se ha vuelto en mi mente la más pura representación del ser humano y de su búsqueda de la felicidad…

Somos como ridículos Rubber Johnnies adquiriendo la felicidad por medio de las más absurdas fantasías. Malditos abortos que deslizan sebosos usados condones en los múltiples penes de nuestra propia estupidez. Dejando entrar en nuestras vaginas la suavidad palpitante del mundo gangrenoso y sucio que hemos forjado. Acompañados de nuestros mierdosos perros cabezones tan sucios y dignos como nosotros. Esnifando el polvo blanco de la bobada, de la bodoquería ridícula ad nauseam… No hagas tanto ruido, Johnny, que va a venir papá dios abriendo de nuevo la puerta del universo y te va a dañar la fiesta de la felicidad en tu mundo de penumbras. Sigue torciéndote elástico para que puedas alcanzar con más facilidad tus propios genitales. No renuncies por favor a tu sueño de DJ Mix Dancer, para que todas las parapléjicas deformes de mil mundos te limpien las heces allí mismo donde las produces… Pero aquí la voz es la del mismo Johnny Human que se da ánimos a sí mismo.

Si la felicidad es eso, pueden dejarme amargado, entonces díganme hijueputa. Quedaré encantado, y una sonrisa de felicidad será mi respuesta.

Craig Venter y los Científicos Micoides

Los Hechos


(Si no entiende un pepino de este apartado pase directamente a El Rumor (y procure no entrar más a este blog))

En un artículo aparecido en la revista Science titulado “Creation of a Bacterial Cell Controlled by a Chemically Synthesized Genome”, un grupo de científicos liderados por Craig Venter reportaron hace poco el diseño, síntesis y ensamblaje (con ayuda de una computadora) de una secuencia de información genómica (ADN) de una bactería Mycoplasma Mycoides y su implantación en una célula bacteriana recipiente del tipo Mycoplasma Capricolum, que desde ese momento fue controlada sólo por el cromosoma sintético implantado en ella. El ADN construido porta además líneas genéticas que funcionan como “marcas de agua” o firmas genéticas colocadas por los científicos. La nueva célula resultante tiene propiedades fenotípicas esperadas en las M. Mycoides y además es capaz de autoreplicarse de manera autónoma y continua al igual que una Mycoides normal.

El Rumor

El rumor alrededor de los hechos es simple: estos señores parecen haber creado vida artificial, o por lo menos parece que lo que hicieron es un gran avance en esa dirección. Algunos dicen que Venter juega a ser dios.
El otro rumor tiene que ver con las ventajas del “descubrimiento”. Se piensa ya en algas que produzcan biodiesel, en bacterias que fijen mejor el bioxido de carbono, que produzcan ozono, que limpien la atmósfera de polución, que produzcan materiales para la construcción, etc, etc.
Además, el trabajo de Venter y su equipo es una prueba, según ellos, del principio según el cual un ADN diseñado por una computadora puede producir células vivas: “El secuenciado de un genoma celular permite el almacenamiento de instrucciones genéticas para la vida en tanto vida digital”.


El contexto, la realidad y las consecuencias

Todo muy bonito pero parece necesario, una y otra vez, recordar que las cosas hermosas ocultan a veces gusanos roñosos, sobre todo cuando se mezcla conocimiento y ambición desmedida. Esas nuevas posibles creaciones que producen biodiesel, que fijan mejor el carbono, ¿qué otros impactos tendrán en la biosfera? ¿Podemos nosotros controlar la vida? Y si los vamos a mantener en el laboratorio, ¿quién nos asegura que allí permanecerán y no habrá algún error humano, alguna filtración secreta que los libere? Los organismos llamados artificiales se reproducen igual que los naturales, pueden mutar, se vuelven impredecibles como todos los seres vivos. Esto obviamente ocurre también con los organismos en el entorno natural, pero precisamente estos organismos hacen parte de un ecositema, es decir, hacen parte de un equilibrio autorregulado que lleva millones de años funcionando. 

Las especies han mutado, pero han mutado juntas. El tigre afila sus garras de la misma manera y al mismo tiempo que la gacela estira sus piernas y las fortalece para huir de las garras del tigre. Las garras del tigre y las piernas de la gacela de esa manera se encuentran interconectadas, son partes de una gran totalidad, partículas de agua que configuran, junto con millones más, el vórtice planetario en el cual vivimos. 

Agregar a ese gran régimen una variable desconocida puede tener consecuencias desastrosas. Se dirá que es posible controlarlos, al igual que se les agregó marcas de agua es posible determinar genéticamente su muerte en ciertas condiciones. Aquí sería bueno recordar los pensamientos de un personaje ficticio más sabio (no me extraña) que muchos científicos reales: el Dr. Ian Malcolm de Jurassic Park: “I'm simply saying that life, uh... finds a way”. En fin, no podemos pretender controlar lo incontrolable.

Ahora bien, ¿Estoy en contra de estas investigaciones? No. ¿Me parecen inmorales, en contra del orden natural? No. Simplemente me parecen peligrosas. Jugamos con un juguete que no sabemos manejar, pero resulta que no es un juguete, sino algo más terrible. Y lo peor es que nos sentimos dueños y señores de ello. De nuevo, Malcolm, en Jurassic Park, insiste: “The lack of humility before nature that's being displayed here, uh... staggers me (…) I'll tell you the problem with the scientific power that you're using here: it didn't require any discipline to attain it. You read what others had done and you took the next step. You didn't earn the knowledge for yourselves, so you don't take any responsibility for it. You stood on the shoulders of geniuses to accomplish something as fast as you could and before you even knew what you had you patented it and packaged it and slapped it on a plastic lunchbox, and now you're selling it, you want to sell it!” Grande Malcolm... Ojalá existieras, haces falta en esta realidad tan echada a perder.


Las palabras y los conceptos

¿Sintético o Artificial?

Las palabras utilizadas para describir el descubrimiento de Venter han sido “vida artificial”. Para ser justos la expresión no aparece en el artículo original de Venter, pero se dice que ha sido utilizada por Venter en algunas entrevistas. 

En cambio, hay dos expresiones que sí aparecen en el artículo de Venter. Una de ellas es Vida Sintética  (Synthetic Life).

Ahora bien, hay una gran diferencia entre sintético y artificial, aunque son conceptos parecidos. Según la RAE, “artificial” es 1.  Hecho por mano o arte del hombre. 2.  No natural, falso. 3.  Producido por el ingenio humano. En cambio “sintético” es  1.  Perteneciente o relativo a la síntesis. 2.  Que procede componiendo, o que pasa de las partes al todo. 3.  Dicho de un producto: Obtenido por procedimientos industriales, generalmente una síntesis química, que reproduce la composición y propiedades de algunos cuerpos naturales. 

A partir de esto vale decir que efectivamente estos señores han elaborado un ADN sintético en el sentido en que han tomado fragmentos de un ADN natural y los han unido por procedimientos controlados para dar origen a un “nuevo” ADN. 

El ADN utilizado sigue siendo natural en dos sentidos. Primero, lo que hicieron fue simplemente replicar el ADN de una célula ya existente y colocarlo en otra. Es decir, el ADN nuevo no difiere en ningún sentido del ADN de la célula original (salvo por las marcas de agua). El otro sentido en que el ADN sigue siendo natural es simple: en tanto sus componentes (los bloques constructivos) lo son.

Ahora bien, se podría pensar que este es un gran avance, pues así como pudieron recrear un ADN ya listo en la naturaleza, faltaría poco para crear un código genético desde cero, un nuevo organismo nunca visto antes. Pero aún en este caso los científicos sólo habrían creado un nuevo genotipo informativo: ellos de todas formas no son dueños del código, no crearon las complejas relaciones estereoquímicas que permiten traducir los tripletes moleculares en aminoácidos radicales que luego se transformarán en proteínas. 

Es decir, si la vida es ese complejo sistema de códigos que llamamos ADN, y la profunda y enmarañada traducción de este ADN en organismos, entonces estos científicos no han creado “vida artificial”, sólo han tomado lo que ya esta allí, la vida misma, y la han usado para sintetizar algo que sólo en un sentido muy preciso es algo “hecho por la mano del hombre”.

¿Vida Digital? O más bien preguntemos: ¿Que es la Vida?

La otra expresión que aparece en el artículo de Venter es Vida Digital  (Digital Life). Esta expresión hace referencia al hecho que ellos han encontrando, o creen que es posible encontrar (no lo tengo claro) una manera de guardar la información genética de un organismo en un programa de computador, y luego, por medio de ciertas técnicas de construcción y ensamblaje, usar esa información para crear un organismo vivo. ¿Será por esto que Venter afirma lo siguiente? “Este es un paso importante, tanto científica como filosóficamente”. Y agrega “Ciertamente ha cambiado mi visión de la definición de lo que es vida y de cómo funciona la vida".

De nuevo creo que las palabras son usadas de manera casi mal intencionada. Una cosa es que podamos guardar la información de ensamblaje de un ADN en una computadora, y otra que podamos llamar a eso vida digital. ¿Estamos dipuestos a llamar vida sólo a un paquete de información inactivo? 

No se puede hablar de una forma de “vida artificial" porque la vida no es sólo ADN. La vida, una vida, una sola célula, no es sólo la información genética del ADN, sino todo un complejo de aparatos mecánico-químicos que hacen posible su conservación y reproducción. Estos señores han recreado un ADN existente, pero lo han colocado en un recipiente ya vivo, en una célula ya configurada y lista para recibir la información. Llena de organelos en funcionamiento: ribosomas, vacuolas, las maravillosas mitocondrias, la extremadamente compleja máquina asombrosa de la pared celular.

No, señores, mi querido aquelarre de científicos locos, mi cariñosa partida de estúpidos postdoctorandos, ustedes no han creado vida artificial, ustedes simplemente han manipulado unas moléculas para simular cierta información que se ha acomodado bien a un organismo que ya tenía vida con anterioridad. Eso habla mucho de la plasticidad de las células y del ADN, pero no dice nada sobre el concepto de la vida.

Esto me hace pensar también en el excesivo papel que le damos al ADN en nuestra comprensión del fenómeno biológico. Recuerdo en este contexto las palabras de un científico muy famoso E. O. Wilson: “People are DNA’s way of making more DNA”. Palabras no sólo tristes, sino profundamente equivocadas. Es cierto que podemos afirmar que el organismo entero, mi cuerpo, es la expresión epigenética de un código genético, pero mi vida, la vida humana, no se reduce a ser simple expresión de un código. No somos simples máquinas de supervivencia de los genes.

El Río, la Red y el Milagro

Por otro lado, ¿a qué llamamos vida?, ¿estamos dispuestos a volver la vida un concepto operacional, uno cuya definición pudiera darse simplemente en términos de función? Esto parece a primera vista adecuado pues se nos ha dicho: los organismos vivos nacen, crecen, se alimentan, se reproducen, y mueren. De esta manera pareciera posible recrear en el laboratorio estas funciones poco misteriosas de tal forma que hacer “vida artificial” sería algo conceptualmente viable, un desafío tecnológico más. Sin embargo, olvidamos que cuando usamos la palabra “vida”, no sólo nos referimos a estos elementos operativos. Hablamos además de un río, de una red y de un milagro.

* La vida es un río incesante que lleva millones de años de recorrido, sin curso medio y sin desembocadura este río se ha transformado casi desde el principio en un gran delta cuya amplitud es inabarcable. Cada brazo del delta es lo que es a partir del flujo continuo que lo empuja y le da vida y lo moldea. Así que parece extraño llamar vivo a algo que no hace parte de esa corriente misteriosa. Las gotas de agua estancadas en las cuencas de las piedras no hacen parte de esa corriente vital.

* La vida es una red de filigrana tan compleja que su sutileza no es visible al ojo humano. Cada hebra enredada con las otras en un orden tan caótico como preciso. ¿Por medio de qué simplificación conceptual llamamos vida a un hilo suelto que encontramos en el suelo o un pedazo de fibra aislado que afinamos con los dedos?

* La vida es un milagro, no porque sea un bien religioso insalvable y secreto, sino porque ella no es un hecho. No es un simple estado de cosas que encontramos en el mundo. La vida nos configura a nosotros y a nuestros hermanos animales, la vida somos nosotros. La vida, señores científicos, no es una cosa, sino un valor. La vida es sangre, fluidos corporales, caderas femeninas, semen y sudor, músculos activos, fuerza y transformación, la vida es significado, valoración, destino, y me pregunto en qué momento dejamos que unos científicos estúpidos preocupados por problemas muy concretos redefinieran un concepto tan importante para todos en el planeta.

¿Venter? Venter no es un científico loco que juega a ser Dios, ¿Frankestein pues el muy muérgano? No. Sólo es un genetista más con aire de grandeza, jugando con algo que entiende muy bien pero que al parecer no ha vivido. Su creación no carga ningún problema moral, ninguna paradoja filosófica, ninguna redefinición revolucionaria, sólo es lo que es y punto. Hay que darle gracias por demostrar de manera indirecta que la ciencia esta lejos de cumplir el sueño cartesiano. Repito para el lector corto de entendedera: la vida es un valor.

Según el Vaticano hay que tener prudencia, es necesario "saber más" antes de hablar de “vida artificial”. Partida de sotanas gansas, deben tener las caderas descosidas de tanto abrirle las piernas a la ciencia. 

Yo no necesito saber más en este asunto pues este no es un problema que se resuelva con más información, con más experimentos o con un nuevo descubrimiento. 

Este es un problema de conceptos, es decir: a qué estamos dispuestos los seres humanos a llamar “vida”. No tenemos que caer en las tesis vitalistas de Bergson para defenderla, basta con reflexionar sobre lo que ella significa para nosotros y así comprender por qué ese milagro, esa red y ese río no pueden recrearse ex nihilo en un laboratorio: Omne Vivum Ex Ovo señores, de nuevo la sabiduría se expresa en latín.

Qué cojones que tiene el tal Venter por dios...

Una cosa más en este mundo que me da mucha risa

El yogui Prahlad Jani de la india dice haber sobrevivido por más de 70 años sin comer, sin beber, sin orinar o defecar. Hace poco fue observado, vigilado las 24 horas por cámaras, varios días por un equipo de médicos que afirma estar asombrado por el misterio (ver nota de prensa). El asunto parece ser simplemente una maravilla más de la medicina y de las capacidades del cuerpo humano. Pero no es simplemente eso. Según nuestra comprensión del universo el yogui viola completamente las leyes de la física contemporánea. En efecto, según nuestra ciencia ningún sistema físico o biológico puede sostenerse de manera autónoma. Esto es un corolario del patrón natural más hermoso que hemos encontrado en el mundo: la Ley de Clausius, o Segunda Ley de la Termodinámica. Para decirlo de otra manera, el yogui parece estar generando energía de la nada para mantener su cuerpo vivo, y esto simplemente no puede ser. La otra opción, como bien sostienen los médicos, es que él se encuentre obteniendo energía (y agua) de otra fuente diferente a los alimentos. Las opciones son el sol, las estrellas, la energía mística del cosmos. Cómo es posible que esto ocurra, cómo es posible que pueda existir la energía mística del cosmos, es algo que de igual manera es inexplicable para la ciencia. En pocas palabras el dilema es el siguiente: o la ciencia tiene un error de fondo en su comprensión de la realidad o la ciencia tiene un error de fondo en su comprensión de la realidad. No hay más opción. Es un hecho.

Me da mucha risa cómo un viejo yogui se “caga” encima de toda la ciencia occidental sin siquiera ensuciarse en el proceso. Y todo esto me pone a pensar que nosotros los occidentales de manera lamentable hemos colocado todos nuestros huevitos en la cesta de lo racional, violando en este sentido uno de los principios mismos de la racionalidad. Si este no fuera un espacio sensato, formal, “académico”, donde prima el respeto, las buenas maneras y las palabras probas, me vería obligado por mi resentimiento a decir, como mis congéneres costeños, una gran verdad: "valemos verga" (que pena, que vulgaridad, dios mio, que falta de respeto).

La ciencia y la filosofía no ofrecen respuestas sino a problemas triviales, pero nosotros nos sentimos empeñados en seguir pensando sólo en trivialidades. Así que los Habermas y los Hawkings de este mundo parece que tienen su vida asegurada.


Hace poco el Ministro Europeo de Exteriores y las Naciones Unidas presentaron informes independientes mostrando de manera irrefutable que en un futuro cercano habrá escasez de alimentos masiva, hambrunas y sequías. El agua faltará y la gente morirá de hambre a manos llenas. Al parecer la humanidad tiene en frente un sombrío futuro.
Pero, es decir, no faltaba más, ¿es que no tenemos la solución final a la mano? Hay que permitirle a los científicos que encierren a ese puto yogui en un cuarto iluminado las 24 horas, que lo abran en dos si es necesario, hasta que desvelen su secreto, maldito viejo egoísta, dizque bendecido por una diosa el muy cabrón. Que los científicos nos salven al fin de la hambruna envasando el misterio hindú en una pastilla verde con sabor a Carne de Res, o Brócoli para los vegetarianos, que no se sigan quejando los muy fulanos que no los tenemos en cuenta. Que vendan la pepa en un cartoncito dorado con el logo de Pfizer. A lo mejor legalizan el medicamento genérico y yo me puedo comprar una caja en promoción. 
Sólo pediría, de manera muy humilde señores científicos, que hagan una versión para felinos, que como ustedes saben tienen necesidades nutritivas diferentes a las humanas.


PD: Miren el final de la nota de prensa sobre el hindú linkeada arriba: “el yogui se sometió a un escáner de resonancia magnética. Su cerebro y su actividad cardíaca fueron medidos con electrodos y le practicaron análisis de sangre. El resultado detallado será publicado en los próximos meses y el DRDO espera poder aprovecharlos para aumentar la resistencia de los militares o ayudar a las víctimas de catástrofes naturales”.

Sinceramente estos científicos están seriamente comprometidos con partirme de la risa.

Anito o de la Muerte (Fragmento)





Anito: Hola Sócrates, veo que caminas muy presuntuoso en plan de mostrarles el pipi a los muchachitos que revolotean frente al gimnasio.

Sócrates: Me conoces bien Anito, siempre procuro hacer lo mejor para la juventud de la orgullosa Atenas.

Anito: Tu lo dices, Sócrates, y yo no lo pongo en duda. Tu fealdad y tu interés por el bienestar ajeno son tan conocidos como desproporcionados. Vengo de todas formas a buscarte, me dirigía a una fiesta y de seguro te invito si puedes contestarme una pregunta.

Sócrates: Pues sabes, ciudadano, que no contesto pregunta alguna. Procuro sólo encargarme de volver mierda a aquellos que las hacen, o a que se atreven a contestarlas en mi presencia. Pero muy a gusto contestaré a la tuya, si pme garantizas que en la fiesta prometida se encontrará el bello Alcibíades.

Anito: Por supuesto, Sócrates, allí estará y como buen filósofo que se respete beberá hasta quedar ebrio y se le salga la lengua con comentarios pseudocómicos, estupideces decadentes y risas llenas de encantador carisma social y saliva fresca. Así que, después de unas horas de dulce y aromática vid, podrás manosearle los pezones todo lo que quieras.

Sócrates: No sabes como me excita lo que dices Anito, poder meter mi nariz bajo la toga olorosa de ese muchacho traicionero…… Contestaré en el acto a cualquiera de tus preguntas.

Anito: Dime entonces, Sócrates, ¿Que es la muerte?… ¿Que culo es?.....

Sócrates: La muerte es idéntica consigo misma. Podemos hablar no de la muerte, sino de "Lo Muerte". Es decir, la muerteidad. Ya que las distintas muertes son idénticas a ella y por tanto participan de ella. Por eso cuando morimos es cuando recordamos lo que es, lo que existe… Esteee…. Bueno, algo así más o menos. Es que ese moscardón chupatintas del verbo “ser” por la divinidad que me encojona...


(dos horas después)


Anito: ¿Acaso no puedes responderme pues una pregunta tan sencilla de una manera adecuada?. Te pido por favor, Sócrates, que me respondas de manera clara y concisa de una buena vez.

Sócrates: Pues…….. Si así lo deseas te digo que la muerte es una burrita bien cuidada.

Anito: Pero por los dioses Sócrates que sandeces dices, ¿acaso deseas tomarme del pelo?. Pienso que tu eres demasiado propenso a tratar a las gentes como imbéciles y, si sigues mi consejo, te recomendaría que seas cuidadoso. Quizás no hay ciudad en la cual resulte más fácil joder a los hombres antes que hacerles bien que la ciudad de Atenas, y tu lo sabes. Después no te las des de mártir, tu megalómano inútil.

Sócrates: Pos lo que quería decir un poco dialécticamente hablando, you know what I mean, es que no tengo ni la más puta idea sobre el asunto (¿Qué es la muerte?)… Me va a tocar beberme este vasito…..

...Fin...

Pobre Sócrates, prueba de una gran verdad:
"El hombre, aunque parezca lo contrario (y precisamente por saber de la muerte), es el único animal que no sabe morir"

... Al buen entendedor pocas palabras le bastan...



La herida que siempre hemos tenido...

Las cuatro heridas
Las “heridas narcisistas” de la modernidad según Freud son aquellas que, de una u otra forma, desmontan al hombre del lugar predilecto en el que él mismo se había situado en el universo.
Cronológicamente ellas son: la teoría heliocéntrica de Copérnico, la teoría de la evolución de Darwin, y la exposición del inconsciente por el propio Freud.

Copérnico nos expulsa de nuestro lugar privilegiado en el mundo, el centro del sistema solar. Diluye además la finitud cerrada del universo aristotélico para instaurar un espacio frío y silencioso lleno de interrogantes más que de respuestas para el alma del hombre.
Darwin por su lado arremete contra aquel pedestal elevado donde nos manteníamos distanciados del resto de las criaturas vivas e inertes, como entes semidivinos creados a nuestra imagen y semejanza. No tenemos ahora el poder religioso para someter y esclavizar a los animales, antes nos vemos rebajados a ser también meros animales, frutos del azar y las variaciones climáticas.
Freud por último destroza las cañerías escondidas de la razón humana y nos enseña a observarnos como seres manipulados por nuestras propias pulsiones desconocidas. No nos queda más que dudar de todas nuestras supuestas evidencias racionales por estar fundamentadas en pasiones sin control.
Una herida sobre nuestro lugar en el mundo, una sobre nuestro origen, una sobre nuestra razón. Sin embargo, hay una cuarta herida que pocos reconocen pero que siempre ha estado allí, una herida oculta que nos define de forma negativa e insistente. Una cuya sombra no es reducirnos o humillarnos, sino exhibir nuestra vergüenza y nuestra falta de reflexión sobre nosotros mismos y sobre el resto del universo. Esa herida no tiene nombre, ni protagonista, ni es teoría alguna que pueda ser refutada, y sólo puedo explicarla trabajosa y torpemente.


La pregunta que nos permite reconocer nuestra herida es sencilla: en todas esas estrellas infinitas que constituyen nuestro universo ¿existirán seres inteligentes, seres hermanos parecidos a nosotros, o es que simplemente estamos solos en el universo?
Reflexionemos sobre las respuestas posibles:
  • No somos los únicos, existe al menos un planeta donde la vida ha germinado al igual que aquí, como una infección vaporosa causante de todos los edemas asombrosos del mundo.
Pero si en otro planeta la vida fue posible, entonces ella no es un acontecimiento singular, sino un patrón repetible, aburrido y cómodo.
  • O somos los únicos, no existe ningún planeta donde la vida se haya abierto paso a través de podridos mecanismos.
Pero si en otro planeta la vida nunca ha existido, entonces la vida es un acontecimiento singular que no responde a ningún plan o ley, es un simple hecho perdido, desesperado y absurdo.

Lo que se presenta entonces en este momento es un dilema compuesto por dos islas carcomidas por la misma acuosa y turbulenta ignorancia. Esa herida abre nuestra carne en dos y descubre la desnudez del hueso, el vacío blanco y poroso del que estamos hechos… Es que ser conscientes que nuestra vida se lleva a cabo a la luz de esa mísera oscuridad es realmente aterrador.


Los cuernos del dilema

Reflexionemos sobre los dos cuernos del dilema.
Cuerno 1: Imaginemos primero que somos únicos. Si estamos solos entonces el vasto universo obedece a mecanismos que no nos pertenecen y a los que no pertenecemos. Somos entonces organismos desgraciados que comen, copulan, se asesinan y excretan sin sentido alguno…
Recuerdo que escuché una vez uno de los argumentos más famosos esgrimidos a favor de la idea contraria (que no estamos solos): "Si en verdad estamos solos en el Universo, ¿no les parece un gran desperdicio de espacio?"… Que idiotez tan sorprendente. El universo a fin de cuentas ni noticia de lo que es la maldita economía del espacio (como si fuera algo de suyo evidente que el cosmos no fue decorado por un jodido minimalista). El argumento pretende ser religiosamente neutro, pretende colocar al hombre en un contexto materialista donde la evolución juega un papel preponderante y donde ella le da sentido a las criaturas terrestres porque las hace pertenecer a un biologismo popular, democrático. Pero el argumento no pasa de ser un miserable “debe ser” racionalista, un muérgano pseudorazonamiento que carece tanto de confirmación como de honor, una manifestación desesperada de los calzonudos, de los cobardes atemorizados con nuestra propia tontería. Qué desperdicio de espacio ni que tontería.

Hasta hace poco sentía admiración por los físicos, los astrónomos y los cosmólogos humanistas estilo Carl Sagan o el Parapléjico aquel, pero ya no gracias al señor mi dios que en él confío, y me reservo los denuestos porque ya me imagino la gente jodiéndome porque no respeto ni a las mentes más brillantes de este siglo (como si el vocablo “mente brillante” fuera consistente lectores imbéciles de esquina).

Cuerno 2: Imaginemos ahora que no estamos solos, que somos simplemente una manifestación más de un cúmulo infinito de acontecimientos iguales a nosotros, el universo entonces lleno de vida y de inteligencia. Pero entonces no hay nada de digno en el ser humano. ¿Creaciones de dios?, ¿de un dios prolífico, promiscuo y desesperado?, ¿eyaculando desordenadamente sobre los millones de puntos cardinales del firmamento?... ¿O somos simplemente una consecuencia más de una ley natural igual de fértil que una deidad desesperanzada de sí misma? De todas formas, no entiendo realmente qué podemos esperar de nuestra existencia si el cosmos se encuentra sobrepoblado de mentes, brazos, intestinos que se atragantan con otros intestinos, ojos que absorben la savia de las cosas desde eones atrás. Comparado con este universo de riquezas y de mentes nuestro propio mundo no es más que una humillación. Frente al resto del cosmos nosotros mismos somos nuestra más avergonzante refutación moral.

Esos son los dos cuernos del dilema. Esa es la gran herida que he querido descubrir con torpeza. Cómo es posible que el ser humano pueda seguir su vida pretendiendo ignorar ese teatro cósmico que se le oculta mediante un telón de penumbra. Un teatro que nos define como un absurdo o como una vergüenza.

Yo, yo sé por qué, sé por qué el ser humano puede seguir tan cotidiano y bobo. Es la ignorancia. No conocer realmente la respuesta al dilema nos permite pretender que no existe, que estamos más bien frente a una disyuntiva inútil, falso aprieto que no sirve para nada y que sólo ocupa a inteligencias desocupadas y pseudointelectuales. Esa es la razón por la cual el hombre no es capaz de penetrar su propia llaga con el dedo.

Sólo es imaginar que al ser humano se le presente con absoluta certeza una respuesta al dilema para que su mundo termine. Para que nos invada el terror absoluto y despótico de la soledad, o para que nos invada la vergüenza de reconocernos torpes niños endebles, culicagados llenos de hermanos mayores (o aún si sólo encontráramos menores, si nosotros somos lo más maduro que ha podido surgir de la búsqueda de la estabilidad de la materia, pues eso si sería para no dar el brazo a torcer con la idea de que el universo en su totalidad no es sino una caca colosal surgida de la singularidad rectal de la Nada (¿qué habrá comido para cagar eso?, la sola pregunta me asusta pero me permite una tangencial reflexión[1])).


Las soluciones posibles nos llevan a lo mismo
(la verdadera herida)


Pero eso no es todo. Porque, estoy convencido, es posible sentirnos perturbados sin que la respuesta concreta al dilema se nos revele. La razón es que sea cual sea la respuesta se puede desprender la misma consecuencia: Si estamos solos, entonces todo el universo es una gran simetría árida, un gran patrón que se repite y que sólo nos tiene a nosotros como vil excepción que no vale ser tenida en cuenta. Si, en cambio, no estamos solos el universo, entonces él es de nuevo un gran patrón que se repite, y nosotros somos simplemente un grano de arena más, un subproducto de cualquier ecuación aburrida.
Si estamos solos entonces el universo es un patrón que se repite. Si no estamos solos entonces el universo es un patrón que se repite.
Como estas dos opciones se reparten todos los posibles universos humanos, entonces este universo, suceda lo que suceda, es la misma estupidez vuelta un patrón. Un círculo perfecto que no es capaz de movimiento o de evolución, un bosquejo en blanco y negro.
Probablemente todo el universo sea sólo el crecimiento enfermo de algo mucho mas tedioso, grande y omnicomprensivo, una gran burla muy bien planeada... Dios crea el universo, el universo crea las estrellas, las estrellas crean los planetas, los planetas generan la vida, la vida impone la necesidad, la necesidad crea la carne, la carne crea la necesidad, la carne y la necesidad crean al simio, el simio afila el pedernal, el pedernal crea al Hombre, el Hombre crea a Dios, el cual crea el universo. Aquel universo que ha posibilitado la existencia misma del pedernal, que ha creado al hombre. En ese macrocosmos Dios, Hombre y Pedernal se mantienen bien ocupados. Semicírculos de una sola geometría que rueda sin causa alguna cuesta abajo, para luego ascender. Y de nuevo. Del vértigo existencial dan ganas es de vomitar.
Por eso no creo en multiplicidad ni en variedades ilusorias o creativas. Productos son de las pasiones de los que no creen en la verdadera bendición, la de la carne, la de la sensualidad. No es posible entonces sentirse angustiado o desesperanzado cuando, en principio, siempre se ha vivido en oscuridad. La única alegría que siento es que por dentro somos también repetitivos, que en nuestros cuerpos fluye un reino microscópico voraz, un paraíso igual a éste que nos reciclará en nuestra muerte. Quizás dioses allí no existan, pero ese mundo interno existe, y en ese mundo hay una selva que en este mundo no conozco, pero que amo; y la selva misma existe y persevera. Una selva microscópica pero real, no ilusoria ni metafórica… El hombre a lo largo de sus días se alimenta de semillas, de esporas levantadas por el polvo, de parásitos sin nombre. Sin saberlo una selva ha crecido en su vientre enfermo. Allí se alojan Tigres-Gusano habitando en cuevas pulmonares.
En esa mi selva me sumerjo de noche. Arrastrándome sobre las hojas, y entre gritos casi humanos de agitación, sigo el camino de heces arrojadas hasta las acumulaciones de mis primates. Allí surge otra inteligencia o no surge ninguna. Repugnante todo en sus detalles.



[1] Este pensamiento obviamente oculta una paradoja:
Si el universo fue cagado, entonces el ano debería haber existido antes que él. Pero entonces, ¿donde estaba el ano previamente?. Pues en un meta-universo se podría responder, y entonces la nueva pregunta es cómo surgió ese meta-universo, y si fue cagado el meta-universo mismo, entonces su origen debe estar en un meta-meta-universo, y así ad nauseam. Esto obviamente (?) es inaceptable.
Pero, además del anterior problema lógico, se encuentra este otro problema: que cada universo utilizaría como alimento y cuerpo la cagada del anterior, lo que generaría una degradación nutricional inimaginable de la materia del cosmos.
La única solución posible a este problema es admitir que el universo se cagó a sí mismo. No dejemos por favor que la metáfora fisiológico-digestiva nos impida ver una posible salida razonable al serio problema del origen.